La selección mexicana de fútbol ya se vendió…

Al argentino Menotti, gran conocedor, estratega del fútbol.

NUESTRO (HILARANTE) FÚTBOL: En algunos países avanzados, los gobernantes avivan el nacionalismo de sus habitantes con guerritas sin fin sobre debiluchos países tercermundistas. Las inevitables victorias militares, culturales y económicas resultantes los coloca en la cima mundial. Con éste método militarista ganan los fabricantes de material bélico, ganan los gobernantes, y crece la autoestima en el pueblo. Todos ellos (excepto sus víctimas, claro), terminan sintiéndose muy bien.

En México, los criollos gachupines en el poder explotan igualmente el patrioterismo de la indiada, pero sin guerras propiamente dichas ni dándole beneficio alguno a la población. Siendo éste un país con mucho menor nivel de capacidad intelectual gubernamental a la de los países líderes, aquí se hace todo al revés. Con el único fin de hacerse ricos solamente ellos, los dueños y directivos utilizan al fútbol para excitar en vano el nacionalismo de los aficionados con horribles juegos de la Selección nacional cuyas continuas derrotas nos bajan todavía más la paupérrima autoestima a los mexicanos. Pero de eso precisamente se trata, de mantener la moral de la mexicanada por los suelos para que no pensemos en “alzarnos”, en rebelarnos contra el orden establecido. No vaya a ser que alguien “se la crea” y piense en mejorar las cosas, la ruinosa realidad del país.

A ver hasta cuándo entenderemos los aficionados que la Selección de fútbol no es el ejército peleando en tierras extranjeras para salvaguardar nuestra seguridad y honor, y que sus derrotas están astutamente planeadas porque Televisa, la verdadera dueña de la Selección, así lo requiere.

El consorcio del entretenimiento electrónico bendecido por el gobierno mexicano para manejar y explotar a las masas de aficionados al fútbol, no fabrica material de guerra, sino legiones de nacos. Se llama Televisa y es la más grande y eficiente fábrica de caca intelectual en México. Y mire que hay muchas fábricas de ésas por estos rumbos, incluyendo a la Iglesia y a la SEP.

No, no hace falta ser Joserra para anticipar el previsible fracaso de la selección mexicana de fútbol.

Porque la descarada explotación de la Selección por Televisa, decíamos, resulta en patéticos partiditos contra El Salvador y Guatemala en los USA para recoger carretadas de dólares. Los jugadores mexicanos siempre terminan cosidos a patadas por los bárbaros de Centroamérica, pero si jugaran contra selecciones de renombre le costaría dinero a Televisa. En cambio los centroamericanos hasta pagan por jugar contra México para ganar experiencia.

En fútbol mexicano, los técnicos hablaban hace veinte años de derrotar al enemigo, mientras que hoy hablan de “respetar al oponente” (sic) y de “manejar los resultados” (¡súper sic!), aunque luego sus jugadores no sean capaces de aplicar sus instrucciones en el campo de juego. Afortunadamente hay países con estrategas y técnicos (pocos desde luego), que no sólo son capaces de aplicar al juego tácticas ya conocidas, sino hasta de inventar nuevos métodos futbolísticos.

México tiene muchos técnicos de fútbol, desde hace muchos años, pero ningún estratega digno del nombre. Ni siquiera uno…

Resulta que por la incapacidad técnica de Aguirre -por ejemplo-, México perdió la final de la Copa América contra Colombia. Pase. En fútbol igual se gana y se pierde -diran muchos-. Lo intolerable del asunto es que el muy canijo Aguirre quiso esconder su falta de talento alegando que la Copa América estaba “arreglada” para que la ganara Colombia.

Como era de esperarse, el presidente de Colombia, Andrés Pastrana, protestó por el estercolero verbal de Aguirre. Sobre todo, dijo, porque “Si algún equipo recibió el apoyo de los colombianos fue precisamente México. Siempre se sintieron como en su casa y debió haber sido el equipo que más contento se fue de nuestro país por el respaldo, afecto y cariño de los colombianos”.

¿Y los aficionados mexicanos? Pues que chillen. O como decía el nuevo pícaro de la Comisión de Selecciones y sumiso esclavo a los deseos del pulgar de Burrillo, el ex-jugador Ricardo Peláez, “que digan misa”. Ya nos había gritado Peláez hace años que “los aficionados (mexicanos) no saben nada de fútbol.” Y el chileno Carlos Reinoso (“los qué sabemos de fútbol”), técnico de las confianzas de los Azcárraga (¿por que será, tú?) simplemente nos llamó “villamelones.” En México únicamente los ladinos (nacionales o suramericanos) “saben de fútbol.” Por eso se sienten con derecho a explotar y engañar a placer a los bobos aficionados que llenan los estadios.

Aguirre mentía cuando alegaba también que si los USA llegaran a ser campeones mundiales antes que México sería porque los güeros “disponen de más recursos”. Lo que pasa es que los dirigentes gringos no tienen Azcarragas ni Burrillos en su organización. Ellos enlistan a jugadores de calidad aunque no sean cachirules, acomodaticios (nomás que no sean mexicanos). Luego Aguirre repitió la misma estúpida cantaleta del promotor Hugo Sánchez y demás técnicos y ejecutivos explotadores: Qué dizque no progresamos porque no tenemos jugadores en el extranjero. Pero después de ver el juego de México contra Italia con jugadores que supuestamente “jugaban” en Espanha pero se la pasan siempre en la banca, se comprueba que no se necesita jugar en el extranjero para enfrentarse en serio con los grandes. En cuanto a la queja de Aguirre de que México no tiene buena organización de jugadores juveniles, eso es culpa total de explotadores directivos como él mismo, pues cobran mordida a los niños que quieren jugar fútbol en equipos grandes, descartando así a los pobres aunque tengan talento.

Y para ordeñar a la Selección y engañar a la indiada bien y bonito, los primos Azcarraga necesitan técnicos nacionales corruptos. Digamos como Lapuente, Meza, Aguirre (acuérdese del chanchullo que Lapuente y Mario Carrillo hicieron en Puebla para mantener al Atlante en Primera, y el que Arias y Lapuente escenificaron para darle al América un título de liga más falso que un billete de tres pesos). Eso por nombrar a los últimos técnicos nacionales (pronto regresará el gachupín de opereta, Hugol, a engrosar la lista de técnicos pues dice siempre que ya “le toca” dirigir el Tri). De plano nos ven la cara de babosos, ¿eh? (por cierto, ver a los taraditos estudiantes de la UNAM venerar antes de cada juego a su manipulador Hugol con el saludo nazi, es surrealismo puro: no se qué aprenden en las aulas de la institución).

Los méndigos payasos gachupines de Televisa (como el imbécil Eugenio Derbez) fueron a Corea, a Alemania la década pasada a vestirse como indígenas tricolores otra vez, como si fuéramos los pendejos del país.

Porque la principal labor de Televisa es impedir que el pueblo piense demasiado en la realidad política y económica del país. Esto lo logran con una sucesión interminable de programas apelando al nivel más bajo posible de la banalidad y la vulgaridad. Para esto utilizan terribles cantantes, comedias idiotizantes, noticias manipuladas, y los horribles juegos de la selección. Si una situación es ya simplona, los productores de Televisa buscan vulgarizarla todavía más hasta convertirla en total excremento intelectual televisado. Es el clásico caso de algo positivo, en este caso la televisión que podría ser utilizada apropiadamente para incrementar los niveles de inteligencia y educación de la población, y utilizarlo perversamente al revés para hundir en las tinieblas culturales a los mexicanos.

ANTECEDENTES: Una semana antes que terminara el Mundial, ya con México eliminado, hubo un juego amistoso en San José, California entre el Morelia y el River Plate. En las gradas había una larga manta con un letrero exhibiendo el verdadero sentir de los mexicanos: “Vasco Aguirre: ¡Pendejo!” Pero en cuanto los narradores de TVazteca lo vieron, cayó ominoso silencio en la cabina por unos segundos, y después no volvió a enfocar la cámara el letrero. O sea, para cuidarse unos a los otros son buenos los ladinos, no para echarle talento a nada.

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TODO SEA POR OBTENER CONTRATOS, CUANTO ANTES… Además, existe el inquietante factor político de que al gobierno mexicano no le conviene una Selección triunfadora que levante el espíritu de la indiada, especialmente ahorita que hay tantos movimientos de protesta, tanta inconformidad ciudadana (Atenco, Chiapas, sindicatos, campesinos, Pachuca) enfrentados a las reformas de Peña Nieto. Un triunfo grande de su Selección (con mayúsculas) en el Mundial dio júbilo a los coreanos (por ejemplo), pero en México un triunfo tricolor podría provocar hasta un sangriento alzamiento de indios, válgame dios. A mi se me hizo raro que a otro día del juego las televisoras en México prácticamente suspendieran las noticias de la selección, como si buscaran que nadie mencionara ya el juego. Posiblemente por orden de Presidencia, ya que a nadie más obedecerían tan rápido el  Azcárraga y Salinas Pliego.

Es decir, la selección mexicana está vendida por todos lados, y ni para hacer tranzas tienen gracia los directivos. No pueden disimular sus trampas. Hasta un niño sabe que, por ejemplo, los músicos de una orquesta de alto nivel no pueden tocar un día bien y otro no. Y si un día tocan bien y otro día tocan mal, es porque el director les traspapeló la partitura, ya que no se les pudo haber olvidado en unas horas lo que han hecho toda su vida. Cada jugador de selección tiene más o menos veinte años de experiencia en eso de patear balones, así que no puede haber en ellos la discrepancia en calidad.

Dicen los vecinos del norte que un pesimista es un optimista con buena información. No es raro entonces que Aguirre haya dicho meses antes del Mundial que “México nunca será campeón del mundo mientras yo viva.” Claro, Aguirre está bien informado de las chapuzas en el fútbol mexicano, y su comentario sonó más bien a amenaza. Porque no puede uno evitar preguntarse, ¿entonces para qué aceptó Aguirre dirigir a la selección en su momento? La pregunta es retórica, claro. Se trata de explotar a los jugadores, al himno nacional, a la bandera tricolor para que Azcárraga se haga todavía más rico. No se busca lograr nada grande, deportivamente hablando. A eso le llaman los directivos dizque “realidad,” porque según Aguirre y técnicos anteriores, el problema de la baja calidad de la selección es que “no hay jugadores de dónde escoger.” Pero que la boca se les haga chicharrón por mentirosos, ya que uno de los problemas es que solamente jugadores alineaditos quieren en la selección.

Llevo años percibiendo que el fútbol mexicano es espejo de la política mexicana. Por eso los vicios del fútbol son idénticos a los vicios del gobierno: los directivos, no saben ni siquiera lo que están haciendo.

MITOTES DE NUESTRO FÚTBOL:   El gachupín de opereta (Hugol) aprendió a sacar muelas en la UNAM, pero evidentemente nunca pisó (como tampoco lo hicieron tantos otros ladinos egresados de esa universidad) otras aulas de la institución. Es decir, en educación general Hugo es prácticamente un analfabeta. De otro modo sabría que cuando un extranjero se naturaliza mexicano, adquiere todas las obligaciones de los nacidos en el país, pero también todos los derechos. Y eso incluye jugar al fútbol ocupando plaza de mexicano. Sería una pendejada de tamaño gigante que un naturalizado fuera considerado extranjero en su equipo.

Bueno, pues Hugo reclamaba voz en cuello, ¡qué los naturalizados ocupen plaza de extranjeros! Pide embarazadas a medias. Y en Gobernación andan ocupados buscando mejores huesos políticos, así que no tienen tiempo para poner en su lugar a ignorantes como el técnico del equipo… de la UNAM.

Hugo no tiene autoridad para decir las tonterías que ha venido diciendo durante años, y es una vergüenza que nadie en la misma universidad le aclare las cosas. Cuando era técnico decía que los extranjeros se naturalizan únicamente para jugar. Pero y si así fuera, ¿qué le importa a Hugo? Hasta donde sé, Hugo no es funcionario de Gobernación. Además, el fútbol mexicano es un espectáculo, no una bolsa de trabajo para mexicanos. Si el fútbol nacional se jugara con puros jugadores (malos) nacidos aquí, no lo vería ni los familiares de los jugadores. Por eso el mismo Hugo pedía jugadores extranjeros para su equipo.

Por eso estamos como estamos en México, porque aquí los líderes de cualquier cosa son estúpidos. Y ya sabemos que un estúpido liderando a otros estúpidos lleva únicamente al desastre. Hugo debería ir a la escuela nocturna para adultos, le haría bien. Igual deberían hacer los televisos y teveaztecos “expertos en fútbol”.

Ego Sánchez, otro estratega de sillón.

FUENTE: Mitófago / El Chamuco / Aca México.

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