Sputnik y los pioneros del espacio.

Recordemos: fue en Kaluga, a 160 kilómetros al suroeste de Moscú donde Konstantin E. Tsiolkovsky (1857-1935), un genio rústico, al borde de la sordera, empezó a calcular para Rusia el curso a las estrellas, mientras daba clases en una escuela rural.

En la década de 1920, el discípulo de Tsiolkovsky, Fridrikh Tsander, estimuló el desarrollo y la investigación. En 1908 ya había realizado su primera publicación, tratando los problemas de los viajes espaciales en “Problemas de los vuelos interplanetarios”,​ donde fue el primero en sugerir la creación de invernaderos en las naves espaciales. En 1911 publicó sus primeros planos de una nave espacial. En 1921 presentó sus trabajos a la Asociación de inventores, donde conoció a Lenin.

En 1924 Tsander fundó junto con su mentor Tsiolkovski la “Sociedad para el Estudio de Viajes Interplanetarios” (Общество изучения межпланетных сообщений), en donde se trató la posibilidad de viajar a Marte, se patentaron prototipos de cohetes, o se hizo mención por primera vez a la posibilidad de viajar mediante velas solares.

El 15 de septimebre de 1931 se creó en la Unión Soviética el equipo de diseño de cohetes GIRD, (Gruppa Izucheniya Reaktivhogo Dvizheniya). Este grupo de ingenieros y diseñadores entusiastas de los cohetes se organizó en cuatro brigadas. De él formaron parte Fridrikh Arturovich Tsander, Mikhail Klavdievich Tikhonravov, Yuri Aleksandrovich Pobedonostsev y Sergey Pavlovich Korolev como responsables de las cuatro brigadas y otros 127 técnicos más, incluyendo torneros, soldadores y ajustadores.

Se creía que el antecesor inmediato de los cohetes espaciales estadounidenses y soviéticos fue el V-2 germano, desarrollado para los nazis por el ingeniero Wernher von Braun, durante la Segunda Guerra Mundial, en Peenemünde, en la costa del Báltico. Cuando los rusos se apoderaron de estas instalaciones en 1945, hallaron poco valor: la maquinaria había sido destruida previamente por los alemanes; el personal, evacuado, y von Braun y otros 150 científicos e ingenieros que trabajaban para el V-2 se habían rendido al ejército estadounidense.

Pero el 27 de junio de 1944, Koroliov, junto a Túpolev, Glushkó y otros, fue puesto en libertad por un decreto especial del gobierno, y sus anteriores cargos fueron desestimados. La oficina de diseño fue traspasada de la NKVD a la comisión de industria aeronáutica del gobierno. Koroliov continuó trabajando en la oficina durante otro año, bajo el mando de Glushkó, estudiando diseños de cohetes.

En Occidente se creía que los rusos también se habían llevado tecnología de cohetes alemana tras la segunda guerra mundial, pero desde principios de siglo ya tenían científicos pioneros. En  la década de 1920 Kondratyuk siguió los trabajos teóricos de Tsiolkovsky. Eso le daría a Rusia más legitimidad histórica, ya que ellos desarrollaron su propia cohetería y propulsión. Ilustraciones de Roy Andersen.

 En 1957, durante el Año Geofísico Internacional, la idea de lanzar un satélite comenzó a aparecer en la prensa estadounidense. El gobierno de Estados Unidos no estaba dispuesto a gastar millones de dólares en esta idea, dejando el proyecto congelado durante un tiempo. Sin embargo, el grupo de Koroliov siguió la estela de la prensa occidental, pensando que podrían superar a Estados Unidos. Finalmente recibió el apoyo del gobierno gracias al enfrentamiento que este mantenía con los Estados Unidos, sugiriendo que debía ser la Unión Soviética la primera en lanzar un satélite.

KOROLIOV, EL INGENIERO EN JEFE: El desarrollo del Sputnik les llevó menos de un mes. Era un diseño muy simple, que consistía en poco más que una bola metálica pulida, un transmisor, instrumentos para medir temperaturas y las baterías. Koroliov dirigió personalmente el montaje, y el trabajo era muy agitado. Finalmente, el 4 de octubre de 1957, se lanzó el cohete y el satélite se situó en órbita. El lanzamiento tuvo un efecto electrizante, con muchas ramificaciones políticas. Jrushchov estaba satisfecho del éxito, y decidió que debía haber un nuevo logro para el 40º aniversario de la Revolución de Octubre. Esto sería el 3 de noviembre, menos de un mes de preparación para el Sputnik 2.

En 1960, la oficina de diseño OKB-1 del mítico ingeniero jefe Serguéi Pávlovich Koroliov había conseguido lo inimaginable. En el transcurso de sólo tres años fue capaz de poner en órbita el primer satélite artificial de la Tierra (el Sputnik), el primer ser vivo en el espacio (Laika) y las primeras sondas hacia la Luna, entre otros muchos logros. El siguiente objetivo era lanzar un hombre al espacio y para ello estaba diseñando un nuevo tipo de nave, la Vostok 3KA (Восток, “oriente”). Todos estos éxitos eran el resultado directo de la enorme potencia del cohete R-7 Semiorka, el primer misil intercontinental de la historia, también obra de Koroliov.

Apenas 40 años antes, durante la Revolución de 1917, los países que conformaban la Unión eran un “espacio periférico”. Uno de los objetivos del proceso era modernizar al país. El Sputnik 1 “venía a reforzar esa idea y a mostrar con creces los resultados de esa modernización”.

FUENTE: sputniknews.

 

This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s