OVNIs del antiguo Egipto (segunda parte):

   Sabemos ahora que los faraones asignaron en las pirámides los resultados de una ciencia de la que ignoramos el origen y los métodos. Se encuentra en ellas el número pi, el cálculo exacto de la duración del año solar, del radio y el peso de la Tierra; la ley del movimiento retrógrado de los puntos equinocciales; el valor del grado de longitud; la dirección real del norte y acaso muchos otros datos todavía no descifrados. ¿De dónde provienen estos informes? ¿cómo fueron logrados? ¿O fueron transmitidos? Y en este caso, ¿por quién?

Según el abate Moreux, Dios dio conocimientos a los hombres antiguos. Henos aquí en plena puerilidad histórica. Según Piazzi Smyth, Dios dictó aquellos datos imposibles a los egipcios, demasiado impíos y demasiado ignorantes para comprender lo que grabaron en piedra. ¿Y cómo Dios dictó aquellos datos a los egipcios, demasiado impíos y demasiado ignorantes para comprender sus propios grabados?

Para los egiptólogos positivistas, las mediciones que aparecen en Gizeh son falsificaciones de los investigadores, debido a su afición por lo maravilloso: en realidad ninguna ciencia está ahí grabada. Pero la discusión persiste hasta los decimales y nada ha desvirtuado el hecho de que las pirámides revelan una técnica que es para nosotros totalmente incomprensible. Seamos realistas: Gizeh es una montaña artificial de 6,500 toneladas. Bloques de 12 toneladas se ajustan entre sí con una exactitud milimétrica. Generalmente se admite la idea más vulgar: el faraón debió disponer de una mano de obra colosal. Pero falta explicar cómo resolvió el problema de la aglomeración de tan enormes multitudes. Y la razón de una empresa tan loca. Eso sin contar la manera en que los bloques fueron extraídos de las canteras.

El egiptólogo no admite más técnica que la introducción de cuñas de madera mojada en las grietas de las rocas. Los constructores antiguos no dispondrían más que de martillos de piedra y sierras de cobre, que es un metal blando (para estas operaciones).

Y lo que aumenta más el misterio, ¿cómo fueron izadas y unidas las piedras talladas de diez mil kilos o más? En el siglo XIX costó un enorme trabajo transportar dos obeliscos de los que los faraones transportaron por docenas. ¿Y cómo se iluminaban los egipcios en el interior de las pirámides? ¿Hasta 1890 solo había lámparas que humean y ennegrecen el techo. Sin embargo, en los techos y muros de las pirámides y templos egipcios, no se advierte la menor huella de humo. ¿Captarían la luz solar y la introdujeron al interior mediante algún sistema óptico?

HISTORIA IGNORADA: LA MISTERIOSA “BATERÍA” DE BAGDAD. Se dice que los antiguos egipcios ya usaban la electricidad, pues conocían el foco (como la desconcertante batería de Bagdad). Para trabajar el granito, usaban trépanos que perforaban 50 veces más que los actuales trépanos de diamante sintético. Otra técnica desconocida fue la “tecnología antigravedad de resonancia acústica”, a fin de hacer levitar los pesados bloques de roca que integraron las pirámides.

Sin embargo, no se ha encontrado ningún instrumento de cálculo científico, ningún vestigio de tecnología desarrollada. Parece que hay que admitir la tesis místico-primaria: Dios dictó informes astronómicos, químicos, mecánicos y metalúrgicos a unos atrasados albañiles egipcios obtusos, pero aplicados, y además les “echa una mano”, una pequeña ayuda (de tipo celestial). ¿Acaso no hay informes escritos en las pirámides? Los positivistas, poco avisados en cuestión de matemáticas, declaran que solo se trata de coincidencias.

Estas cosas ocurrieron hace 5,000 años, y poco sabemos de ellas. Pero sí sabemos que las investigaciones han sido realizadas por hombres que opinan que la civilización moderna es la única civilización técnica posible. Partiendo de este criterio, no hay más remedio que imaginar, o la ayuda de Dios o un colosal y chocante trabajo de hormigas. Sin embargo, es posible que un pensamiento totalmente distinto del nuestro pudiera concebir técnicas tan perfeccionadas como las nuestras, aunque también diferentes: instrumentos de medición y métodos de manipulación de la materia sin ninguna relación con lo que nosotros conocemos, y que no habrían dejado ningún rastro visible a nuestros ojos. Es posible que una ciencia y una tecnología poderosas aportaran soluciones distintas a los problemas de construcción planteados en el antiguo Egipto y desaparecieran totalmente con el mundo de los faraones. Resulta difícil de creer que una civilización pueda morir, borrarse, con todos sus conocimientos.

MISTERIOSOS CÍRCULOS MEGALÍTICOS. Al sur de Gilf Kebir y en dirección al templo de Abu Simbel, a solo 100 kilómetros de estos dos maravillosos templos de Ramses II y en medio del desierto, se encuentra otro legado fascinante del pasado, quizás herencia de los primeros egipcios: se trata de un complejo de monolitos, insignificantes prototipos quizá de los grandes obeliscos, que actualmente investigan los arqueólogos Wendorf y Schild en un lugar llamado Nabta Playa.

Esos círculos megalíticos son una especie de Stonehenge, pero “en miniatura”. Los dos metros y medio de altura de algunos de los bloques nos hacen intuir el enorme esfuerzo que supuso su traslado y colocación. ¿Para qué? Acaso Nabta Playa era un centro ceremonial? ¿Quizá un observatorio astronómico? Todavía es pronto para emitir conclusiones, pero se sabe que hay restos arqueológicos iguales a los de Nabta, pero a miles de kilómetros de Egipto, y en otro desierto: el del Gobi.

VINIERON DEL ESPACIO EXTERIOR: Muy cerca de la “roca del arte” de Gilf Kebir, el viajero puede contemplar las cicatrices de la tierra originadas por “proyectiles” llegados de otros mundos. Son más de 100 cráteres, de entre 2 y 2,000 metros de diámetro, descubiertos recientemente por Philippe Paillou, de la Universidad de Bordeaux, cuando analizaba una fotografía por satélite.

Según Paillou, los cráteres (que visitó posteriormente para su análisis) se deben a impactos simultáneos de meteoritos de hace aproximadamente 50,000 años, cuando enormes objetos celestes se fragmentaron al entrar a la atmósfera terrestre.

LA “ESTRELLA” ASESINA: Se sabe también que la estela de Gebel Barkal, una losa con inscripciones que se encuentra actualmente en el Museo de Jartum (Sudán) tiene un contenido más que intrigante.

Dicha losa de piedra describe varias campañas militares de Tutmosis III, incluida una que tuvo lugar en Nubia. Debido a la erosión de la piedra, algunas inscripciones están deterioradas, pero las líneas 33,34, 35 y 36 del texto egipcio describen la aparición de una estrella luminosa que se plantó sin previo aviso en el campo de batalla. La misteriosa luz atacó a los enemigos del faraón, los nubios, y finalmente desapareció en el horizonte.

FUENTE: Enigmas /  AÑO CERO / Periodismo y Misterio.

Ver también:

Proyecto Isis: momia extraterrestre en Egipto.

   Teóricos de la conspiración afirman que imágenes granuladas en blanco y negro de la década de 1960 muestran a agentes rusos de la KGB recuperando un cuerpo de una momia extraterrestre de 13.000 años de antigüedad de una antigua tumba llamada la “Tumba del visitante” en el desierto egipcio.

El video, según los teóricos de la conspiración, es un clip raro que captura los momentos finales de una misión ultrasecreta de los rusos, cuyo nombre en código es Project ISIS, lanzado en 1961 para recuperar los restos de un antiguo astronauta alienígena, llamado The Visitor , “quien supuestamente visitó a los antiguos egipcios e impartió el conocimiento de la ciencia y la tecnología avanzada para ellos.

El documental incluía imágenes en blanco y negro que supuestamente documentaban la expedición del Proyecto ISIS al desierto egipcio en busca de la “Tumba del Visitante”, según el sitio web UFO International Project. Los rusos, según los teóricos de la conspiración, se embarcaron en el Proyecto ISIS durante la Guerra Fría en la década de 1960 para recuperar el cuerpo de un antiguo astronauta alienígena, “el visitante”, y obtener acceso a artefactos y manuscritos tecnológicos antiguos que contienen ciencia y tecnología militar antiguas pero avanzadas que podría darles una ventaja sobre los estadounidenses en la carrera de armamentos de la Guerra Fría.

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