Peña: espionaje a la carta

Jesús Esquivel, Proceso

Un reporte que Eugenio Imaz, entonces director del CISEN entregó al gobierno de Estados Unidos, da cuenta de una red de espionaje entre la entidad mexicana y la CIA, nacida durante el sexenio de Felipe Calderón y fortalecida en el de Peña Nieto. Documentos desclasificados revelan que el organismo mexicano de inteligencia vigiló, por cuenta de la agencia estadounidense, a ciudadanos y diplomáticos extranjeros e incluso muestran la operación de presuntos extremistas islámicos en territorio nacional.

Con el título “Notas”, los documentos clasificados del gobierno de Peña Nieto exponen a varios ciudadanos y diplomáticos de China, Corea del Norte, Cuba, Irán, Rusia y Venzuela como blancos del espionaje realizado desde México.

Pese a que el reporte que Imaz entregó a la CIA y a la Dirección General de Inteligencia (DNI) —del gobierno del entonces presidente Barack Obama— se centraba en asuntos específicos de 6 países, los documentos dan cuenta de que eran más amplios la red de espionaje desde México y los objetivos de Washington.

De esa manera, el gobierno de Peña Nieto ratificó las licencias de espionaje que su antecesor, Felipe Calderón, otorgó a la CIA, al FBI y al Pentágono en la lucha binacional contra el crimen organizado, bajo el esquema de la Iniciativa Mérida.

En el inciso llamado “Esquema vigente de cooperación con Estados Unidos”, el expediente detalla que el CISEN y el Instituto Nacional de Migración “realizan tareas de acopio de información a fin de valorar el perfil y los posibles riesgos de migrantes regulares e irregulares”.

Agrega que la embajada de Estados Unidos en México donó al CISEN infraestructura tecnológica para la operación del Centro de Monitoreo Antiterrorista y 10 salas de entrevista para la atención de objetivos de interés.

Las “salas de operación” se integraron con una oficina central que recibía información en tiempo real proveniente de 10 sitios remotos y estarían equipadas con tecnología para almacenar 500 terabytes de información biométrica, con laboratorio forense, y se conectarían además, con otros 5 sitios remotos: las terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la estación migratoria en la Ciudad de México, Tijuana y Toluca.

EL CISEN AHORA SE LLAMA “PROYECTO COSMOS”: Opera en Querétaro, y es la nueva maquinita de espionaje del gobierno mexicano. Por ejemplo, para evitar denuncias de incidencias que no son penales, una vez que un policía recibe el “reporte ciudadano” (¿en qué consistirá?), el SIU manda una notificación a un “fiscal evaluador” quien debe clasificar el caso en un lapso de 5 minutos (¡?).

¡Hágame el favor! Resoluciones legales instantáneas, Maruchan, de microondas…

Y añaden, los sinvergüenzas del espionaje mexicano: “Los miembros (de Cosmos) tienen poder de decisión y ejecución, pero las determinaciones colegiadas son avaladas e impulsadas por el gobernador. Es un auténtico laboratorio de pruebas públicas, algo poco visto en las instituciones de justicia de este país…”

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