El incendio de la Amazonia

POSIBLE ORIGEN DEL DESASTRE ECOLÓGICO: El pasado 9 de agosto, los agricultores del estado brasileño de Pará pidieron un “día de fuego”, también conocido como “la queimada”, que es una práctica que consiste en realizar “incendios controlados” para limpiar la tierra y crear condiciones favorables para su uso. El problema es que algunos de estos incendios se habrían realizado en zonas no autorizadas, lo que desató, entre otras cosas, que las emisiones de dióxido de carbono se dispararan fuera los niveles considerados como “aceptables”.

Precisamente desde ese 9 de agosto se declaró una emergencia en la selva del Amazonas, esto debido al aumento en los incendios en Mato Grosso y Pará, dos regiones donde la actividad agrícola de Brasil ha penetrado la Amazonía y ha estimulado la deforestación. Los incendios forestales son comunes en la llamada “estación seca”, pero también se pueden considerar deliberados, ya que, afirmanlos agricultores deforestan ilegalmente tierras para la ganadería.

BRASIL DESPLIEGA MILITARES: Este fin de semana dos aviones Hércules C-130 salieron en un vasto operativo militar para apagar los incendios que devoran buena parte de la selva del Amazonas, mientras se anuncian nuevas protestas contra el presidente Bolsonaro por su gestión a los (considerados) peores incendios en años en el mayor bosque tropical del mundo.

Se sabe que entre el viernes y el sábado se declararon 1,130 nuevos incendios, según el INPE de Brasil. La mayoría ocurre en el Amazonas.

Un fuerte humo cubría la ciudad de Porto Velho, en el estado de Rondonia (noroeste) donde el Ministerio de Defensa brasileño dijo que los aviones empezaron a echar miles de litros de agua sobre las llamas, cuyo número aumentó el domingo.

Las llamas han arrasado áreas de la región fronteriza de Bolivia y han provocado una densa humareda que aumenta la contaminación a lo ancho de la Amazonia, un tesoro ecológico de 5.5 millones de kilómetros cuadrados bajo amenaza.

Expertos afirman que el aumento de la deforestación durante la temporada de sequía para crear tierras cultivables o de pastoreo (conocido popularmente como “queimada”) agravó el problema este año. Hasta ahora los incendios en la región amazónica han provocado una ola de indignación en todo el mundo, y son un tema de preocupación en la cumbre del G7 en Biarritz, Francia.

A pesar de que el 60% de la Amazonia está en Brasil, la selva también abarca partes de otros siete países: Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, así como la Guayana Francesa, departamento de ultramar de Francia.

Se sabe que Colombia propuso a Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú realizar un proyecto conjunto de prevención frente a la crisis ambiental. En tanto, el gobierno de Chile confirmó el ofrecimiento de ayuda de su país a Brasilia, para luchar contra los incendios.

Un funcionario brasileño que se encontraba en Salvador dando una conferencia internacional sobre cambio climático, sostuvo que su país realiza un uso racional de la tierra y cumple con las disposiciones del Acuerdo de París contra el calentamiento global.

“Le estamos enseñando al mundo cómo producir (…). En todo el mundo el promedio del uso de la tierra para la agricultura supera el 50%. Nosotros sólo usamos el 29%”, afirmó el secretario de Relaciones Internacionales del Ministerio del Medio Ambiente Roberto Castelo, abucheado por representantes de grupos ambientalistas.

El poderoso sector de los agronegocios, que dio apoyo clave a Bolsonaro en las elecciones presidenciales del año pasado, comienza a manifestar cierta preocupación por las consecuencias del caso, que puede terminar en un aislamiento de Brasil en temas ambientales.

Y es que a esto hay que sumarle que la Amazonas también ha visto como su tasa de deforestación han aumentado en los últimos meses. De acuerdo a las cifras de juliocada tres minutos un trozo de selva tropical del tamaño de un campo de fútbol desaparecía. Esto llevó a que Alemania y Noruega retiraran su financiación del ‘Fondo Amazonas’, que es un programa que precisamente busca mantener la sostenibilidad en la región y que sirve como un incentivo para reducir la deforestación.

En los últimos diez días los incendios no han cedido, lo que ha provocado que una enorme columna de humo haya llegado a Sao Paulo desde el pasado lunes, dejando escenas abrumadoras de calles oscurecidas en plena tarde donde los coches han tenido que encender los faros de sus coches cuando aún eran las tres de la tarde.

También los gobernadores de los estados amazónicos de aquel país sudamericano criticaron al gobierno federal por posturas que llevaron a la suspensión de recursos de Noruega y Alemania.

BRASIL EN SU ENCRUCIJADA: “Esta semana dos grandes medios de la prensa alemana esbozaron la idea de que ya era hora de boicotear los productos brasileños”, aseguró al diario Valor el presidente de la Asociación Brasileña de Agronegocios (ABAG), Marcello Brito. “Que ocurra eso es solo cuestión de tiempo”, añadió.

El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que el mundo enfrenta una gran crisis y adelantó que hablará de esta urgencia en la cumbre de las principales economías mundiales (el G7) a partir de este fin de semana en Biarritz.

Bolsonaro replicó en Twitter: “La sugerencia del presidente francés, de que asuntos amazónicos sean discutidos en el G7 sin la participación de los países de la región, evoca una mentalidad colonialista del siglo XXI”. Cabe recordar que el presidente de Brasil se ha pronunciado a favor de la explotación de la selva brasileña y la disminución de la supervisión ecológica en áreas protegidas, refirió el diario digital argentino Infobae.

El impacto del fuego y las humaredas es tal, que preocupa a países vecinos. Se sabe que Perú decretó una alerta ante la probabilidad de que las llamas se propaguen.

Alberto Triana: A pesar de todos los problemas, Brasil todavía puede salvarse. Todavía debe de haber e Minas Gerais riquezas en oro, plata, hierro y hasta diamantes, suficientes para surtir al erario de Brasil y sacar presupuesto para programas ambientales. 

Minas Gerais tiene un exterior pobre, pero su interior es muy rico; anteriormente la industria se desarrollaba en la parte baja, colindante con Rio de Janeiro, pero hacia arriba, en Bello Horizonte y Ouro Preto. 

FUENTE: Infobae / Xataka

 

 

 

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