Matrix: en los límites de la realidad

Antes del verano de 1999 Matrix no se podía contar: había que verla…

Alejandro Sacristán: Uno de los grandes aciertos del filme fue que nos anticipó el siglo XXI: nos mostró realidades virtuales y seres humanos sumergidos en una realidad compartida, generada por computadora. En 1999 el internet ya se había desarrollado, el mundo empezaba a volverse digital y los videojuegos 3D eran una realidad psicológicamente inmersiva.

Alberto Triana: La verdad fui a ver una cinta llamada Matrix sin muchas expectativas (aunque algunos medios de USA ya señalaban lo vanguardista que era, incluso por encima de la saga galáctica y su primer episodio, ahogándose en su parafernalia regurgitada: todo un mal regreso ochentero para fin de siglo).

Sí, ya era necesario que alguien recurriera al arsenal fílmico, a ponerse al tú por tú con la poderosa Terminator 2 (una versión corregida y aumentada del clásico ochentero de terror y ciencia ficción). En ese sentido Matrix no decepciona: aun cuando el protagonista Neo no posea una musculatura como Schwarzenegger, la cinta con Keanu Reeves ofrecía otro tipo de espectáculo al de los forzudos de acción de los años ochenta.

Sobra decir que Matrix dejó atrás a ALIEN, a Star Wars. Sí, aprovechando que cambiaron el tono de esas sagas, la nueva cinta en 1999 establecía su propio escenario y sus reglas, como toda cinta de ciencia ficción que se precie.

Alejandro Sacristán: Ante todo, Matrix es una mentira, un engaño. El mundo es un simulacro, la hiperrealidad de los medios digitales, de internet y la realidad virtual, la cal nos atrapa en una realidad más atractiva que la vida misma. Hay en el filme de los Wachowski un vaticinio del siglo XXI, una anticipación de las redes sociales y los algoritmos inteligentes que hoy en día secuestran nuestra atención y capacidad crítica al sumergirnos en una realidad ficticia.

Alberto Triana: Sí, demasiado tarde la saga de ALIEN incorporó cierta diversidad étnica; y Star Wars se revolvía en su conservadurismo, confundiendo a una reina (o princesa) Amidala con un discurso democrático; Matrix en cambio lo hizo, sin avisar a nadie. Cierto que el protagonista Neo tiene una apariencia un poco oriental, pero se refuerza con el acabado de cómic japonés (una de las principales influencias).

Por supuesto, muchos no lo vieron así, aferrados al culto de otras sagas, la necedad del fanboy por seguir inflando innecesarias secuelas (detalle que luego padecería la misma Matrix).

Realmente no esperaba que Matrix diera la sorpresa ese año (superando al Episodio I), aparte de que no seguía la tendencia de los blockbusters de los noventa que cada vez iban por lo más aparatoso; Matrix se toma su tiempo para ir mostrando a los protagonistas, establecer su ritmo, explicar sus escenarios.

A 20 AÑOS DEL FENÓMENO: El reto de recrear el mundo virtual de 1999 y a la vez el mundo distópico, donde las máquinas engordan y “ordeñan” la energía de los humanos fue resuelto de manera brillantísima.

Matrix produjo una verdadera revolución de los efectos visuales (tiempo bala, lluvia digital…) y mostró un espectacular universo basado en los dibujos del genial dibujante de cómics Geof Darrow y del diseñador de producción Owen Patterson.

El tiempo bala o bullet time—atraviesa las más deslumbrantes escenas del metraje. Esta técnica visual consiste en aparentar que se congela la acción en pantalla mientras la cámara sigue moviéndose alrededor de la escena, como si el tiempo se “congelara”.

Para las escenas que requerían de un movimiento de cámara dinámico se utilizó lo que John Gaeta, supervisor de efectos visuales de la película llamó fotografía de alta velocidad: una grabación en cámara lenta que se acercaba a os 12,000 fotogramas por segundo.

UNA MIRADA CRÍTICA: Sobre todo ese plano final (con Neo volando en plan de Superman), detalle que devuelve a Matrix su condición adolescente, de blockbuster escapista, hollywoodense. Sí, el filme pudo haber terminado con esa llamada final.

Alberto Triana: En fin, Matrix, a pesar de que no es perfecta (incluso por alguno que otro detalle y franca fantasmada) demostró que en el cine nadie tiene la última palabra, que cualquier día de éstos pueden salir nuevas propuestas, aun cuando no sea verano, Matrix demostró que cualquier año puede salir una obra maestra (o al menos una que redefina el género).

Cierto es que Del Toro incursionó tímidamente con Mimic, cinta con un escenario más posible que las de ALIEN, pero sin la fuerza de una pareja protagonista y de personajes enigmáticos y memorables como Morfeo o el agente Smith.

Alejandro Sacristán: Lo interesante es que Matrix parte de la premisa de que existen dos realidades: una que consiste en lo que vivimos cada día —una simulación informática— y otra, la verdadera vida, que se esconde debajo de la primera. Desde que nace cada persona, pasa su existencia real en una cápsula de energía, encapsulado en posición fetal y conectado al mundo virtual, a la Matrix.

 

 

Ver también:

*Kill Bill, otro churrito que trajo Tarantino.

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