Ayotzinapa: autorretrato con vándalos

Octavio Nini

LA TRAVESÍA DE LAS TORTUGAS NINJA: Cien enmascarados, si tomamos la irreprochable cifra que dio a conocer la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, que armados con tubos, piedras, aerosoles y encendedores, fueron sembrando caos y daño en los comercios de la emblemática avenida Juárez, agrediendo a inocentes dependientes y empleados que intentaron repeler los ataques y trazando un autorretrato indiscutible: quemaron libros del escaparate de la librería Gandhi.

SHEINBAUM TOLERA A LOS PORROS: Aquí sin embargo, no hay policías, la marcha pacífica de civiles se enfiló a la Plaza de la Constitución y las rémoras envilecidas se movieron a su lado incurriendo en múltiples delitos sin que ninguna autoridad actuara porque, Dios nos libre, los enemigos de la Cuarta Transformación están listos para linchar al gobierno con cargos de “represor” si se atreven a tocar a uno de esos vándalos.

AVENIDA REFORMA SE CONVIRTIÓ EN DEFORMA: Desde Palacio Nacional, donde dañaron la Puerta Mariana y pintaron el número 43 en la fachada hasta el edificio del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, que está al inicio de la Avenida Juárez, 64 inmuebles o locales fueron dañados. Lo anterior, sin contar los inmuebles dañados sobre Paseo de la Reforma, donde comenzó la marcha.

APETITO POR LA DESTRUCCIÓN: Más de 60 comercios, hoteles, monumentos históricos, edificios gubernamentales y de oficinas fueron dañados por jóvenes encapuchados durante la marcha por el quinto año de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

ATENTADO DE LA EXTREMA IZQUIERDA MEXICANA EN BELLAS ARTES: Los sujetos encapuchados que no lanzaban consignas por los normalistas desaparecidos sino en contra del capitalismo también arremetieron contra una librería ubicada enfrente del Palacio de Bellas Artes y destrozaron sillones y computadoras de un restaurante ubicado junto a la sede de la Cancillería.

Entre los edificios gubernamentales, además de Palacio Nacional, fueron pintados el Banco de México, la representación del Estado de Nuevo León y un edificio del Congreso capitalino.

EL PERITAJE QUE “SEMBRÓ” LA CIZAÑA: Al nuevo perito Torero le tomó 20 minutos y ni una muestra de basura qué examinar para aventurar conclusiones, simplemente descalificó todo lo que hicieron los investigadores mexicanos: los peritos en fitología, entomología y piedras de los institutos de Biología y Geología de la UNAM; los expertos en delitos ambientales, medicina, antropología y odontología forense, así como especialistas en delitos ambientales de la PGR (universitarios y politécnicos), y del Instituto Mexicano del Petróleo, la Comisión Nacional del Agua, el Centro de Ciencias de la Atmósfera, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y el perito mexicano en fuego Mario Saldaña.

Y del extranjero: el Instituto de Medicina Legal de Innsbruck y el grupo de especialistas acordado entre la PGR y el GIEI que, en su informe del 31 de marzo de 2016 concluyó que sí hubo fuego en el basurero y que los restos localizados corresponden al menos a 17 cuerpos “humanos adultos”. Lo escribieron cuatro: tres propuestos por la PGR (John Deltann, Mario Saldaña y Ricardo D. Torres) y uno por el GIEI (James D. Quintiere). Otro especialista sugerido por este grupo de la CIDH fue Frederick W. Mowrer, quien se abstuvo de firmarlo, pero en un reporte individual, manifestó estar de acuerdo con “muchas de las declaraciones manifestadas en el reporte” colectivo.

FUENTE: Proceso / Milenio / Reforma / El Deforma.

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