Fisuras por Culiacán

René Delgado

SINALOA, ESTADO FALLIDO: Uno de los principales problemas nacionales tuvo expresión en Culiacán, pero no solo ése se manifestó en estos días. En el campo político como económico, el país se estancó. Qué bueno que el Ejecutivo no esté dispuesto a callar ante los supuestos excesos, manipulación y desmesura de la prensa, qué malo que no sepa guardar silencio. Qué bueno que vea la paja, qué malo que no vea la viga. Qué bueno que sepa y quiera comunicar mucho, qué malo que no sepa o no quiera informar en serio.

En el terreno económico financiero, la realidad es complicada. El nulo crecimiento de la economía y las dificultades asociadas a esa situación hacen tililar las luces del tablero. La situación de Petróleos Mexicanos, la baja en la recaudación…

En la idea de avizorar un mejor futuro no sobra revisar el pasado, siempre y cuando no se pierda esa noción del presente, el campo de acción donde deben fincarse los propósitos. Perder el sentido de la realidad y refugiarse en el pasado (como lo hace AMLO) no garantiza realizar anhelos, los condena a la nostalgia.

Si alguien echó por tierra el valioso e inédito ejercicio de informar y rendir cuentas sobre el fallido operativo militar en contra de Ovidio Guzmán, fue el propio presidente López Obrador. Provocar una fisura con la prensa convencional no alivia, enferma la relación con ella.

Estos últimos días, marcados por la adversidad en el ámbito de la seguridad, la política y la economía han mostrado a un jefe del Ejecutivo mexicano desesperado y dispuesto a pelearse con la realidad hasta… negarla. Así no se hace historia, se repite. Y en esa rutina de generar expectativa y esperanza para luego estrellarlas, radica en buena medida el hartazgo nacional.

Hasta ahora son fisuras, pero —de no atenderse, pueden concluir en una fractura y vulnerar la posibilidad de reponer el horizonte nacional—.

Aún cuando el mandatario quiera hacer 2 sexenios en uno, trabajando supuestamente 16 horas al día, está perdiendo el tiempo y así, en vez de hacer historia, terminará por repetirla… quizá al doble.

AMLO está a un mes de cumplir un año en el Ejecutivo. Se estrecha, pero aún tiene un margen de maniobra para rectificar en los distintos campos que hoy ponen en duda su capacidad para operar un cambio sin ruptura y sin perder el horizonte.

No será descargando responsabilidades en otros, insultando a quienes lo cuestionan ni echando la culpa a los demás como pueda justificar la poca administración y la falta de gobierno. Lo ocurrido durante la última semana de octubre deja ver fisuras, mejor atenderlas que provocar una fractura.

Luis Alberto Vázquez: Esa farsa de la seguridad nacional, que por decenios se nos presumió y jamás existió. Culiacán abrió la puerta a conocer la verdad: las agencias americanas trabajan, investigan, matan y controlan en México muchos campos, entre ellos el supuesto “combate” al narcotráfico que los mismos gringos no quieren que se acabe. 

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