El piloto que enfrentó a un OVNI (primera parte)

El enfrentamiento entre ambas naves ha quedado registrado en los anales de la historia como el único caso en el que un piloto de avión disparó, en un épico enfrentamiento aéreo, contra un enemigo desconocido e indescifrable: algo que comúnmente se denomina un OVNI…

El piloto peruano Oscar Santa María, es el único ser humano que disparó contra un OVNI, el 11 de Abril de 1980, cuando aún era un joven teniente de 23 años.

Este increíble combate duró 22 minutos durante los cuales cientos de personas fueron testigos de la espectacular persecución a un ovni que realizó Oscar Santa Maria en su avión Sukhoi SU-22M (Fitter J) sobre los cielos del Departamento de Arequipa, al sur del Perú.

Santa María ha dado innumerables entrevistas y ha participado en reconocidos programas de televisión como “UFO Hunters” (Cazadores de Ovnis), producido por el canal History Channel, que le dedicó un episodio. Sin embargo, no existe un análisis detallado de su relato y de los motivos que convierten su experiencia en algo invalorable para la ufología.

HISTORIAS DEL UNDERGROUND LATINOAMERICANO: El 11 de Abril de 1980, a las 7:15 de la mañana, mientras 1,800 hombres se encontraban en formación en la Base Aérea de la Joya en Arequipa al sur del Perú, Óscar Santa María fue advertido por uno de sus superiores que un objeto volador no identificado con forma de globo estaba suspendido en el aire sobre el tramo final de la pista de aterrizaje de la base.

Acompañado de tres pilotos, Santa María salió del cuartel y observó el OVNI. El objeto estaba a cinco kilómetros de la base, suspendido a una altitud de 600 metros sobre el extremo más alejado de la pista de aterrizaje. El Comandante de la FAP Carlos Vásquez Zegarra le ordenó a Santa María que subiera a su avión y derribara al ovni.

Según recuerda Santa María, el  OVNI no había respondido a los intentos de comunicación de la base militar y siendo La Joya una de las pocas bases en Sudamérica que tenían armamento soviético, los militares peruanos sospecharon que el globo era un mecanismo de espionaje.

La teoría del globo fue rápidamente descartada por los militares ya que el objeto no tenía las características de un globo meteorológico y, en ese entonces, no existían globos de aire caliente de pasajeros en el Perú. Era necesario atacar al objeto.

Como era habitual en la base, esa mañana los aviones estaban armados y listos para despegar en cualquier momento así que Santa María se dirigió su avión, la misión parecía fácil…

Oscar Santa María ha relatado su encuentro varias veces sin modificar los detalles.

El relato más detallado del caso de La Joya se encuentra en el libro de la investigadora Leslie Kean titulado “UFOs: Generals, Pilots, and Governments Officials Go On The Record” (“OVNIs: Generales, pilotos y oficiales gubernamentales declaran”). El mismo Santa María escribió un capítulo para este libro titulado “Close Combat with an UFO” (Combate contra un ovni). Este es el relato que utilizaremos como base de este artículo.

“De inmediato fui hacia mi jet, sin retirar los ojos de ese objeto en el cielo, revisando en mi mente cada uno de los pasos de la misión. Como el objeto estaba en el perímetro de la base y mi avión estaba armado con obuses de 30 mm, decidí atacar desde el noroeste hacia el sureste. De esta manera, el Sol estaría a mi izquierda y así evitaría impactar la base con mis armas. Después de despegar, hice un giro a la derecha y alcance una altitud de 2,500 metros. Luego me posicioné para el ataque. Apuntando hacia el globo, alcancé la distancia necesaria y lancé una descarga de 64 obuses de 30 mm, que crearon una pared de fuego en forma de cono que, normalmente,  habría destruido cualquier cosa en su camino. Algunos de los proyectiles se desviaron del objetivo, cayendo a tierra, y otros impactaron en el objeto con precisión. Pensé que el globo se abriría y que algunos gases saldrían de su interior pero nada sucedió. Parecía como si las grandes balas hubiesen sido absorbidas por el globo, que no estaba dañado. De pronto, el objeto empezó a ascender muy rápidamente y se alejó de la base.”

A pesar de la increíble resistencia del extraño objeto que hubiese atemorizado a cualquier piloto, Santa María no se detuvo a reflexionar y continuó con coraje su misión. El piloto elevó la altitud de su avión para poder perseguir al ovni que se elevaba rápidamente y activó los propulsores o quemadores auxiliares informando a la torre de control de la base que iniciaría procedimientos de combate. Santa María se dio cuenta de lo delicado de la misión y le solicitó a los operadores de la torre que grabasen todas las comunicaciones de radio.

INICIA LA PERSECUCIÓN: El Sukhoi SU-22 volaba a 950 km por hora tratando de acercarse al ovni sin éxito. A pesar de que Santa María aumentaba la velocidad de su avión, el ovni mantenía una ventaja de 500 metros, que es una distancia a la que podría haber disparado pero el SU-22 no se encontraba en la mejor posición para hacerlo.

“Mientras nos alejábamos de la base, informé a la torre de control (de la base) datos como ‘estoy a 3,000 metros de altura y a 20 kilómetros de la base….estoy a 6,000 metros de altura y a 40 kilómetros de la base…’ y así. Para este momento ya me encontraba sobre la ciudad de Camaná, que está a 84 kilómetros de la base, volando a una altitud de 11,000 metros. Estaba en plena persecución del objeto, cuando este se detuvo súbitamente y me obligó a virar al costado. Hice un giro a la derecha y traté de posicionarme para disparar de nuevo. Una vez que obtuve la posición deseada para disparar, que era aproximadamente a 1,000 metros del objeto, me empecé a acercar hasta que lo tuve perfectamente en la mira. Aseguré las armas en el objetivo y estaba listo para disparar.”

Si la manera como el ovni se había detenido súbitamente era algo inexplicable para el piloto peruano ya que no existen aviones que puedan realizar esa maniobra, lo que sucedería segundos después fue aún más extraño. Antes de que Santa María pudiese disparar, el OVNI que se había detenido súbitamente y permanecía suspendido en el aire, se empezó a elevar rápidamente de manera vertical, perpendicularmente a la superficie, logrando evadir el ataque. El ovni se elevó y logró salir del rango de 700 metros de distancia que el caza bombardero SU-22 de Santa María necesitaba para atacar.

“El objeto hizo otro ascenso rápido, evadiendo el ataque. Quedé debajo del objeto, el objeto había quebrado el ataque. Intenté la misma maniobra de ataque dos veces más. Cada vez, tenía al objeto en la mira cuando este permanecía estático. Y cada vez (que intentaba atacar), el objeto escapaba ascendiendo verticalmente segundos antes de que yo empezara a disparar. El objeto eludió mi ataque tres veces, cada vez en el último instante.”

Imaginemos, por un instante, la reacción de cualquier piloto frente a semejantes maniobras. Era obvio que lo que Santa María estaba enfrentando no era fruto de la tecnología humana y lo más probable era que no tuviera ninguna posibilidad de derribarlo. Por el contrario, todo apuntaba a que si el piloto peruano seguía en el combate, él sería quien terminaría derrotado. Sin embargo, las siguientes declaraciones muestran que el temple, el coraje y el sentido del deber de Santa María, pudieron más que la razón.

“Entonces se convirtió en algo personal. Tenía que derribarlo. Pero no podía porque siempre ascendía. Estaba comprometido con esta misión y sentía que debía salir exitoso. Esto era todo lo que importaba y me sentía confiado sabiendo que tenía un avión extraordinario. Eventualmente, como resultado de una serie de rápidos movimientos ascendentes, el objeto terminó a una altitud de 14,000 metros. Tenía que pensar que hacer! Decidí hacer un ascenso audaz con mi avión para ponerme por encima del objeto y así descender sobre él verticalmente e iniciar un ataque desde arriba. De esta manera, si el objeto decidía ascender, como había hecho en los tres intentos previos, no saldría de mi rango de tiro y sería más fácil dispararle. No estaba preocupado de estrellarme con el objeto debido a la agilidad y la capacidad de maniobra de mi avión.”

Entonces, Santa María aceleró a velocidad supersónica, 1,850 km por hora, para poder elevarse por encima de los 14, 000 metros de altura a los que se encontraba el ovni. Mientras ascendía, Santa María iba calculando la distancia hasta que se dio cuenta que había rebasado al ovni, que ahora se encontraba debajo del Sukhoi. Su plan parecía haber funcionado. El piloto peruano solo tenía que girar y lanzarse en rápido descenso disparando hacia el ovni. Pero, una vez más, sucedió algo inesperado.

“Para mi sorpresa, el objeto ascendió de nuevo a una alta velocidad y se colocó junto a mi en formación paralela! Esto me dejo sin posibilidad alguna de ataque.”

Santa María no se rindió y poniendo en riesgo su vida siguió ascendiendo con la intención de ponerse encima del ovni. Elevó su avión hasta una altitud de 19,200 metros, mil metros más del límite máximo establecido para los SU-22. A esta altitud, el ovni se volvió a detener y quedó suspendido en el aire. Santa María ajustó el ángulo de las alas de su avión pensando que podría maniobrar a esta altitud para poder ponerse a distancia de tiro pero no lo logró.

A 19,200 metros del altura, el Sukhoi SU-22 no podía maniobrar con la misma facilidad que el OVNI.

Mientras Santa María decidía su próxima acción, las luces que advierten del nivel bajo de combustible se encendieron. Santa María decidió regresar a la base. Como no podía atacar, se acercó al objeto para poder observarlo con detenimiento.

UN ENCUENTRO QUE LLEGÓ A LA CIA:  Décadas después, alrededor del año 2002, la OIFAA (Oficina de Investigación de Fenómenos Aero Anómalos de la Fuerza Aérea del Perú), dirigida en ese entonces por el Comandante Julio Chamorro, amigo personal de Santa María y testigo del incidente, empezó a investigar el caso del ovni de la Joya. Esto fue lo que eventualmente hizo que la FAP autorizase a Santa María a hablar públicamente del caso.

En noviembre del 2007, la periodista norteamericana Leslie Kean tuvo conocimiento de la increíble experiencia del piloto peruano y decidió invitarlo a participar en un evento internacional en el que pilotos de diferentes países relataron sus experiencias con ovnis o seres de otros planetas.

El 12 de Noviembre del 2007 Santa María fue parte de un panel de 14 invitados conformado por generales, científicos, pilotos y militares de siete países que habían tenido experiencias con ovnis. El piloto peruano relató su encuentro ante el público concitado en la sede del National Press Club (Club Nacional de Prensa) en Washington.

Leslie Kean informó también a Santa María que su caso había concitado una atención especial por parte del gobierno norteamericano ya que ella había encontrado un documento oficial informando del incidente de la Base de La Joya (ver imagen de abajo).

Este documento no tiene información detallada sobre el incidente pero muestra, como se puede apreciar en la imagen de abajo, que fue enviado a la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana (NSA) y a la CIA.

Ver también:

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