Cristo y la embestida de la ciencia (1):

A Luis González de Alba, quien supo ver.

Alberto Triana

Recientemente los investigadores han cuestionado la figura de Jesús, pero dicho hallazgo forense solo corresponde a un individuo de la época, realmente no comprueba nada.

El gobernador romano Publius Lentulus, antecesor de Poncio Pilatos (como gobernador de Judea), en una carta a Tiberius César, describe a Jesús bien parecido y de peinado nazareno. Además, Lucas señala que Jesús de Nazareth tendría unos 30 años cuando empezó a predicar, y entre 33 y 35 años al ser crucificado.

   Otro fuerte cuestionamiento por parte de los historiadores se refiere a que Nazareth no existía en esa época. 

Por lo general, se reconoce que los Evangelios no son fiables como documentos históricos. El de Marcos, el primero de ellos, fue compuesto no antes de la sublevación de 66 d.C., probablemente más tarde. Los 4 Evangelios tratan de evocar un período que precede largamente su propia composición: tal vez hasta por 60 o 70 años. Rozan superficialmente el telón de fondo histórico, y se centran en la muy mitificada figura de Jesús y en sus enseñanzas. Son en el fondo, textos poéticos y piadosos, y ni siquiera pretenden ser crónicas.

HISTORIA IGNORADA: Pero la historia que se narra en Hechos comienza poco después de la Crucifixión (la que generalmente se le atribuye la fecha de 30 d.C. pero que pudo haber ocurrido hasta 36 d.C.) y termina en 64 y 67 d.C. La mayoría de los estudiosos creen que la propia narración fue compuesta, o copiada, entre 70 y 95 d.C.

Entonces, Hechos es contemporáneo de algunos de los Evangelios, si no de todos. Quizá es anterior a los 4. Casi con seguridad precede al llamado Evangelio de Juan, al menos en la forma en que ese texto ha llegado hasta nosotros.

ANTIGÜEDAD JUDEOCRISTIANA: Hechos comienza después de que a Jesús —a quien se menciona como “el nazareno” (en griego “nazoraion“)— ha desaparecido del escenario. La narración describe la organización y desarrollo de la comunidad de la Iglesia primitiva en Jerusalén y su creciente fricción con las autoridades. La comunidad aparece intensamente evocada en Hechos 2:44-6: “Todos los creyentes vivían unidos y mantenían todo en común: vendían sus posesiones y bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al templo todos los días con perseverancia y con el mismo espíritu, partían el pan por las casas…” (vale la pena señalar el paso de esta adhesión al Templo: Jesús y sus discípulos más cercanos son presentados generalmente como hostiles al Templo, donde según los Evangelios, Jesús de Nazareth volcó las mesas de los cambistas y ofendió apasionadamente al clero israelita).

Además, Hechos 6:8 presenta la figura conocida como Esteban, el primer “mártir cristiano” oficial que es arrestado y sentenciado a muerte por lapidación. En su propia defensa, Esteban se refiere al asesinato de los que profetizaron el advenimiento del “Justo”.

Esta terminología es, específica y únicamente, de carácter qumraniano: el “Justo” aparece repetidamente mencionado en los rollos del mar Muerto como Zaddik (el “Maestro de Justicia” de los rollos y al parecer Moreh ha-Zedek viene de la misma raíz). Y el historiador romano Josefo hablaba de un maestro, jefe de un grupo mesiánico y antirromano judaico, que parecía ser una mala traducción griega de “el Justo”. Tal como aparece en Hechos, entonces, Esteban utiliza una nomenclatura única y exclusivamente qumraniana.

Entre los términos que utilizaba la comunidad de Qumran para referirse a sí misma estaba el de “Guardianes de la Alianza”, que aparece en el original hebreo como Nozrei ha-Brit. De ese término deriva la palabra nozrim, una de las primeras denominaciones hebreas de la secta conocida luego como “cristianos”, e incluso el nombre árabe moderno de los cristianos, nasrani, procede de la misma fuente. Lo mismo la palabra “nazoreo” o “nazareno“, que por supuesto, era el nombre que utilizaban los cristianos primitivos para referirse a ellos mismos tanto en los Evangelios como en los Hechos de los Apóstoles.

Sirva toda esta explicación para aclarar que sí pudo haber existido la población de Nazareth, además hay que recordar que los romanos destruían, borraban completamente a las ciudades vencidas (como Cartago), por eso se presenta esta laguna histórica en los orígenes del cristianismo.

Referencias:

*Baigent, Leigh & Lincoln: El enigma sagrado. Martínez Roca (colección: Enigmas del cristianismo). México, 1993.

*Hans Einsle: El misterio bíblico. Martínez Roca (colección: Enigmas del cristianismo). 

*Gerald Messadié: Saulo el incendiario / El hombre que se convirtió en Dios. Martínez Roca (colección: Enigmas del cristianismo).

*Hugh J, Schonfield: El Nuevo Testamento original / El complot de Pascua / El partido de Jesús. Martínez Roca (colección: Enigmas del cristianismo).

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