Ayotzinapa: la verdad y la herida

Héctor Aguilar Camín / Milenio

El expediente de los sucesos de Iguala en que fueron desaparecidos 43 estudiantes de Ayotzinapa tiene más de 400 tomos de investigación. Es imposible pensar que no hay en ellos al menos una parte sustantiva de lo que sucedió efectivamente aquella noche, y de sus autores: cómplices y homicidas.

Creo que ni el gobierno ni la sociedad pueden renunciar a lo que sabemos ya de aquella noche en Iguala. El gobierno puede y debe continuar la investigación, pero no puede ni debe hacer como que no existe, como que todo lo incluido en ella está sujeto a sospecha o a ilegalidad y debe, por tanto, partirse de cero.

Creo que hay que partir de donde se quedó la investigación. Desde el principio hubo en ella dos actores claves no investigados exhaustivamente: el Ejército y la normal de Ayotzinapa.

Difícil creer que el Ejército no supiera mucho más de lo que declaró sobre lo sucedido aquella noche en un territorio donde ocupaba lugares estratégicos. El Ejército no fue puesto seriamente a declarar.

Lo mismo puede decirse de la normal misma. Difícil pensar que autoridades y alumnos de la normal no supieran lo que sucedió desde adentro de la escuela con el llamado y la organización de viaje de los estudiantes aquella noche a Iguala. Sabemos ahora que hay información crucial en manos de la DEA y que esa información tampoco está en el expediente.

De modo que hay mucho que añadir a la investigación propiamente dicha en busca de la verdad.  El gobierno da la impresión de estar más interesado en dar una respuesta política y moral al agravio, que una verdadera salida judicial.

El agravio de Ayotzinapa lleva camino de convertirse en una nueva herida incurable en la conciencia nacional, refractaria lo mismo a la razón que a la ley, y a la verdad.

Creo que no hay que alimentar la herida con nuevas capas de sospechas, ni con una nueva oleada de fabricación de culpables, sino con un nuevo intento genuino de establecer la verdad. Insisto: hay 400 tomos de investigación y en ellos está al menos parte de lo que verdaderamente sucedió.

FUENTE: Proceso / Milenio / Sin embargo / La Silla Rota / AFP / La Razón.

Ver también:

AYOTZINAPA Y LOS TUFOS DEL NARCO: pareciera que entre más años se retrocede, se podría decir que más se conecta el tema Ayotzinapa con el narco (Sinaloa, Tijuana, Nuevo León, Tamaulipas, Durango, el Golfo, Morelos y la Ciudad de México).

Otro punto medular tratado en la cumbre de narcos, de acuerdo con el pistolero, era exterminar a los Zetas. Para lograrlo, los jefes del cartel de Sinaloa aprovecharían el poder de su personal, el económico y el de varios funcionarios federales del más alto nivel de la SIEDO. Estos objetivos, decía la carta de Monterrey, tenían una finalidad: que El Mayo, El Azul y El Chapo monopolizaran el narcotráfico y se consolidaran como jefes de Sinaloa, no sin antes exterminar a los Arellano Félix, del cártel de Tijuana.

SE DESGAJA LA FEDERACIÓN DE NARCOS: Al año siguiente, en 2005, los Pineda Villa ya tenían el control del estado de Morelos, donde habían corrompido funcionarios locales para que les permitieran operar con total impunidad, sin ser molestados siquiera.

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Para mantener este control, los Pineda Villa formaron un grupo de 350 matones, que se movían hasta Guerrero. Este grupo es el antecedente de Guerreros Unidos, responsable de la desaparición de 6 personas y la “desaparición” de 43 normalistas durante la tarde o noche del 26 y 27 de septiembre en Iguala. En su mayoría estos sicarios vigilaban el tráfico de cocaína hacia Atlanta, Estados Unidos.

narcoviolencia.com.mx: Bernabé Sotelo Salinas, uno de los halcones de Guerreros Unidos detenido hace una semana asegura que un grupo de más de 19 normalistas de Ayotzinapa fueron asesinados y quemados en el basurero de Cocula, lo que concuerda con parte de la llamada “verdad histórica” sostenida por el ex procurador Jesús Murillo Karam. Sotelo Salinas, de 28 años, permaneció en el lugar donde se habría hecho la pira de las 00:00 a las 18:00 horas del 27 de septiembre de 2014. “Al llegar al basurero refiere que bajó a los normalistas, unos 19 lo hicieron caminando, y al resto los tuvieron que bajar entre dos, pues estaban muertos”, señala un informe de la Procuraduría General de la República (PGR) que tuvo acceso el diario El Universal.

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