La cuestión del celibato

    La lógica “invertida” del Universo * La planta del Templo Cósmico * Los Números Sagrados en el Nuevo Testamento * Arquitectos de la Fe Cristiana * Sincretismo en el Imperio Romano * Notre Dame: trasfondo del Apocalipsis * El cambio de Era (de Peces cristianos a Acuario lunar) * La inteligencia-energía de Rafael * La alternativa cristológica * Armonizar las energías opuestas * Cambios de patrones cósmicos de nuestras vidas…

La institución de la civilización occidental más preeminente e inamovible y anclada en el patriarcado jerárquico es la Iglesia católica romana. Pero en los últimos años la credibilidad de la jerarquía católica ha sufrido penosos embates. Las denuncias de pedofilia por sacerdotes y los sucesivos intentos de la jerarquía por ocultar el número cada vez mayor de casos y evitar el escándalo han afectado a los fieles de la Iglesia en todo el mundo.

El modelo del hieros gamos —la unión sagrada de la pareja en Cristo— quedó roto en los albores del cristianismo, y el ulterior encumbramiento del principio de poder masculino (representado numéricamente por el número 666, del cual explicaremos más delante en esta página), entronizado en el cielo y en la tierra, ha dado origen, inevitablemente, a una casta de sacerdotes privilegiados que se ha negado a compartir el poder eclesiástico con la mujer integrándose en lo femenino mediante el matrimonio. Ellos se atribuyen una misión “más alta”, caracterizada por la renuncia a la carne y su dedicación a tareas espirituales. Casi tres cuartos de los santos canonizados por la Iglesia católica son hombres célibes. La renuncia a la sexualidad, reforzada por el celibato obligatorio, suele dar por resultado esos individuos tristemente al margen de los ciclos de lo femenino, la tierra oscura, la sabiduría corporal, la emoción apasionada y la profunda intuición muchas veces despierta por la relación íntima con lo femenino, incluida la experiencia sensual. Sus votos de celibato son una negación del Eros, que repercute en todas las esferas de las relaciones humanas: físicas, emocionales, intelectuales y espirituales. Las tristes consecuencias de negar el Eros son tan evidentes en las míseras vidas de esos sacerdotes que se entregan a actos sexuales desviados como en las de las víctimas de sus abusos de poder y confianza.

¿Por qué se empeñó la Iglesia católica en exigir votos de celibato de por vida a quienes aspiraban al sacerdocio? Al principio, los padres de la Iglesia eran hombres casados: Pedro tenía suegra y Pablo dice que los hermanos de Jesús y el resto de los apóstoles viajaban con sus “hermanas-mujeres” (1 Cor. 9,4). Entre los cristianos primitivos, el modelo era la igualdad de sexos y la dirección compartida, basada al parecer, en el ejemplo de María Magdalena, importante figura en la comunidad.

Uta Ranke-Heinemann (Eunucos por el reino de los cielos) y Karen Jo Torjesen (Cuando las mujeres eran sacerdotes) han escrito páginas fascinantes sobre el papel de las mujeres en la Iglesia. Recientes investigaciones de la teóloga y arqueóloga católica Dorothy Irvin nos aportan pruebas pictóricas claras de mujeres vestidas con indumentaria sacerdotal, acompañadas de epítetos que aluden a su papel dirigente, en el que a algunas se las denomina episcopa, “obispa”. En realidad, las mujeres quedaron marginadas después del año 494 por un decreto del papa Gelasio en que se prohibía que fueran ordenadas “sacerdotas”.

Pero según la tradición del cristianismo primitivo, los sacerdotes podían casarse. El movimiento de oposición a esta opción se intensificó a finales del siglo XI, culminando en el año de 1095 con la prohibición de Urbano II de que no se ordenase a los casados. Por decreto posterior del papa Inocencio II se obligaba a los sacerdotes casados a separarse de sus esposas e hijos. ¿Acaso el papa y sus consejeros olvidaron de algún modo la palabra de Dios que dice en el Génesis: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él (Gén. 2, 18). La razón públicamente aducida como explicación del nuevo requisito para el sacerdocio fue que se quería asegurar que las propiedades de la Iglesia no fueran heredadas por hijos de sus sacerdotes y que quedaran en poder de la jerarquía. Sin embargo, esta decisión papal encubría el convencimiento de que, para consolidar el papel de la Iglesia, era necesario aparta a los sacerdotes de la influencia de sus esposas. Así lo señalaba una declaración pública del papa Inocencio II, que decía que “la Iglesia no podía escapar de las garras del laicismo si los sacerdotes no escapaban primero de las garras de sus esposas”.

El celibato obligatorio, impuesto a partir de 1139, parece apuntar a establecer como definitiva la suposición errónea de que Jesús de Nazareth era célibe. Una tradición que hay que revisar a la luz de la numerología de la expresión “grano de mostaza” y el simbolismo de los Peces, que confirman el matrimonio sagrado como central en la mitología cristiana. Este modelo original quedó distorsionado por ulteriores doctrinas que, finalmente se consolidaron en los dogmas, tradiciones y disciplinas del magisterio del Vaticano, apoyo de la institución patriarcal que ha llegado hasta nuestra época. Aparte del celibato sacerdotal, otros aspectos importantes estrechamente relacionados con la negación de lo “sagrado femenino” son la igualdad entre sexos y la aceptación de la mujer en el ministerio eclesiástico, la condena del control de natalidad y el prestigio, autoridad, privilegio y poder de los clérigos en general. La Iglesia de nuestro tiempo solo recuperará el equilibrio cuando acepte la plena igualdad de los sexos, derogue el celibato obligatorio, permita la ordenación de la mujer y restituya a María Magdalena en su papel de Desposada en la Unión Sagrada.

En vista del panorama mundial del siglo XXI, debemos adoptar decisiones conscientes para determinar qué doctrinas y tradiciones son indispensables para nuestra vida cotidiana, cuáles son base para nuestro sistema de valores y de nuestras creencias. Los arreos que nos entorpecen y hacen que nos hundamos sin remedio, las tradiciones y doctrinas que ya “no sirven” hay que descartarlas. Tenemos que desprendernos de ellas, abandonarlas en el desierto y optar por proseguir sin cargas el viaje de la vida. Y una de gran lastre, es la tradición distorsionada de que el ser humano, el Jesús histórico, era célibe.

Nuestra situación actual es un reflejo de lo ocurrido en el siglo I en Israel, cuando ya no era viable el sacrificio de animales en el templo de Jerusalén porque había sido destruido. Se tuvo que prescindir de los sacrificios animales y crear nuevas prácticas de ritual y culto. Casi del mismo modo que los judíos piadosos y los primeros cristianos, debemos volver a crear nuevos odres para una nueva cosecha.

*Con información de Margaret Starbird, graduada por la Universidad de Maryland y la Christian Albrechts Universität de Kiel, Alemania.

Preguntas frecuentes:

Pero es imposible cambiar una doctrina de siglos, ¿cómo podría lograrlo un teólogo?

Se dice que cuando el Arí, Isaac Luria (el León de Safed), estudiaba el Zóhar (una de las doctrinas místicas de la antigüedad) la llama de su intelecto y espiritualidad ardía tan intensamente que su transpiración literalmente se derramaba sobre él. A través de sus estudios, el Arí absorbió, convirtió y transformó la negatividad (incluso celeste) y así se volvió el canal para el Or En Sof (la Fuerza). Hay evidencia de que sus esfuerzos se vieron premiados, puesto que la Cábala luriánica ha sobrevivido intacta durante 4 siglos.

Referencias:

*Albright, W.F. Arqueología de Palestina, edición revisada. Barcelona, 1962-1963.

*Baigent, Leigh & Lincoln: El enigma sagrado. Martínez Roca (colección: Enigmas del cristianismo). México, 1993.

*Bar-Adon: Another Settlement of the Judean Desert. Bulletin of the American Schools of Oriental Research, october 1977.

*Brown, Raymond E. La comunidad del discípulo amado: estudio de la eclesiología juánica (traducción e Faustino Martínez). Ediciones Sígueme, Salamanca, 1996.

*Harold Bloom: Presagios del milenio. Editorial Anagrama. Colección Argumentos, 1996.

*Hans Einsle: El misterio bíblico. Martínez Roca (colección: Enigmas del cristianismo). 

*Isaac Luria: Puertas de la Conciencia Elevada. Nueva York, edición hebrea, 1985.

*Gerald Messadié: Saulo el incendiario / El hombre que se convirtió en Dios. Martínez Roca (colección: Enigmas del cristianismo).

*Hugh J, Schonfield: El Nuevo Testamento original / El complot de Pascua / El partido de Jesús. Martínez Roca (colección: Enigmas del cristianismo).

*Ringgren, Helmar: The Faith of Qumran (traducción de Emilie T. Sander). Fortress Press, Filadelfia, 1963.

*R. Ambelain: El secreto masónico. 

This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s