La reconstrucción de Beirut

Maruan Soto

La mirada sobre Medio Oriente parece condenada a la ceguera que quiere ver antes de siquiera detenerse a saber qué ver. En las primeras horas todo parecía posible, pero parecer no es. Al vapor, la condición regional admite variables conocidas. Si le prestáramos suficiente atención a la vocación autodestructiva de los gobiernos medioorientales, admitiríamos su indecencia como elemento de criminalidad.

Más de un centenar de muertos, miles y miles de heridos, trescientas mil casas son escombro. Hasta ahora, casi tres mil toneladas de un explosivo abandonado.

Ya es prudente asumir que no se necesitó de Israel ni de una acción directa del Hezbollah en el estallido: la incompetencia del gobierno libanés fue suficiente. Por unas horas fue más sencillo pensar en lo recurrente, sin darnos cuenta de que al hacerlo y redactar primero los nombres de lo habitual se olvidó lo permanente. Líbano es el gobierno de la indiferencia, de las crisis previas a la explosión y a la pandemia. La política libanesa es terreno de conquista para la corrupción estructural, para la endogamia sistémica.

La alerta de un mayor desastre podría estar en la destrucción del 85% de la reserva nacional de cereales. La culminación de la crisis política dependerá de la gestión de la imposibilidad. Un país que importa tres cuartas partes de lo que consume, no cuenta con el puerto que recibía más de la mitad de sus mercancías. La crisis económica y el deterioro político de las ultimas décadas no tendrán la atención de estos días. Ya estaban ahí. Siguen. Su responsabilidad es el desastre.

Beirut es ella en la voz de Fairuz. En su música. Li Beirut, A Beirut, le cantó ella a ella. Su música cerró uno de los episodios de la guerra civil y abrió otro en una sociedad que no dudó en su capacidad de reconstrucción. Hoy, el optimismo para hacerlo urge razones que no encuentra y a estas alturas permite preguntarse: ella, ¿cuántas veces más se puede reconstruir sin cansarse de hacerlo?

ExoSapiens: La historia usual en un sinnúmero de naciones; aprovechar el descontento popular para intentar derrocar gobiernos antagónicos. “Revoluciones de Colores”, “Primaveras”… de manual.

En efecto, grupos dentro de las protestas antigubernamentales en Líbano tienen una agenda neocolonial iranófoba. Para eso fue Macron a Beirut. Similar a lo ocurrido en Hong Kong, Ucrania…

Regresando a Líbano, inmediatamente después de la explosión, Riad soltó a sus ejércitos de trollbots, agentes en medios en Occidente y ONGs washingtonianas para culpar o enlodar a Hezbolá:

En resumen, el destino que auguran las potencias para Líbano (y la región) es en menor o mayor grado catastrófico. Si no ha prosperado ha sido por la férrea resistencia libanesa y de las otras naciones, sin mencionar las usuales contradicciones de los imperialistas.

FUENTE: Milenio / Expansión / Televisa / Uno TV
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s