Tenet: otra mirada crítica

Un caos narrativo con apenas acción, y lo que hay no es tan espectacular. Tenet es un blockbuster cacofónico, caótico, calamitoso y catastrófico…

Jorge Loser

Tenet es innecesariamente enrevesada y hace que apenas haya tensión o sensación de verdadera urgencia, genera curiosidad, apenas emoción. Y es una pena porque el reparto aquí es excepcional. John David Washington, en particular, destila carisma y una silenciosa retranca en su forzada seriedad. La genial Elizabeth Debicki vale más que la exhibición de su físico elegante, e incluso consigue elevar su tópico personaje de mujer subyugada, pese a que sus líneas están abocadas a repetir que tiene un hijo durante el grueso de sus apariciones.

Banner from the new poster! : tenet

Pero Tenet, en el fondo, no es más que un blockbuster genérico con set pieces obligadas de atracos, persecuciones en coches, desactivación de bombas y enfrentamiento con malos de folletín. Solo que Nolan retuerce un poco la trama y se inventa un gimmick genial para plantear divertidas escenas de acción invertida, para crear la ilusión de estar viendo un film más inteligente y adulto que el taquillazo convencional, pese a que realmente tiene el mismo corazón, la misma banda sonora intercambiable y nada que se salga de los márgenes o que tenga una capacidad de sorpresa, más allá de los resampleos de las escenas de acción.

UN APARATOSO BLOCKBUSTER QUE TROPIEZA CON SU PROPIA GRANDILOCUENCIA: Más allá de lo difícil de la ciencia o no del film, todo lo demás es explicado con explosiones. Las escenas de acción son explosivas y los diálogos también son disparados en ráfagas, con un montaje de elipsis radicales y una constante voluntad de ser ininteligible que va más allá de que lo que cuenta lo sea. Es una narración atrofiada, innecesariamente confusa, con el mismo síndrome que ‘Dunkerque’ (Dunkirk, 2017), en la que Nolan decidía contar una historia sencilla desde varias perspectivas haciendo un sindiós de montaje que no aportaba nada a un relato sencillo.

HORRIPILANTE, PSICODÉLICO Y FANTASMAGÓRICO: Como aquella, el zarandeo en la butaca se completa con un diseño de sonido atronador, que repiquetea en la cabeza del espectador y le condiciona para recibir las imágenes de caos: helicópteros en picado, aviones que se estrellan, botes y otras maquinarias que rodean a los personajes en una cacofonía de emplazamientos, ruidos y sonidos de alarma que no se perciben si son diegéticos o pertenecen a la estridente banda sonora de Ludwig Göransson, cuya mezcla de sonido hace que incluso parte del diálogo sea difícil de entender a nivel no comprensivo, sino auditivo.

Christopher Nolan Reportedly Isn't Worried About Tenet's Box Office  Performance - CINEMABLEND

NO INTENTES COMPRENDERLA, TRATA DE NO ABURRIRTE… Por eso, la máxima del film, cuando un personaje le dice al protagonista “no intentes comprenderlo, siéntelo” es discutible. Como en ‘El truco final’ (The prestige, 2006), al final de la película un personaje explicaba solemnemente que los trucos de magia no importan en su resolución, sino que lo verdaderamente importante era el viaje. En efecto, el gran truco de aquella se veía venir de lejos, pero el hecho de que el resto de elementos verdaderamente hicieran el viaje merecer la pena no debería estar en la boca de uno de los personajes del film.

El “siéntelo” de ‘Tenet’ sería una de las primeras frases del film que valdrían para poner en un póster o el tráiler pero, dentro de la película, resulta demasiado evidente el aviso externo, una señal de tráfico que pone en mayúsculas “autopercepción” y que sirve para advertir al espectador de que lo que viene es un viaje plagado de curvas “demasiado elevado” para su mente. Algo que no deja de ser un poco irritante cuando todo lo que se nos explica está basado en pseudociencia que el cineasta revierte de una importancia realista que no existe.

Efectivamente, lo mejor que puede hacerse es tratar de disfrutar de cómo se unen lo puntos de la historia aquí y allá, y cómo algunas secuencias encajan con lo que se ha plantado y planteado antes, pero al mismo tiempo, ese “siéntelo” es imposible porque mirar ‘Tenet’ es tan divertido como ver a alguien resolver un puzzle, no como hacerlo tú mismo, como ver una partida de un videojuego extraterrestre sin tener en ningún momento el mando, por lo que, por mucho que el guion nos invite a relajarnos y disfrutar, el menú no es tan exquisito como lo vende el chef.

UNA NARRACIÓN APARATOSA Y FRÍA: Y es que la composición del film es atroz, con un bloque de exposición mortal que explica las reglas de juego tras otro antes de llegar a lo interesante. Y aún cuando está en sus momentos más fluidos, siempre tendrá otro nuevo bloque de información en bruto de cuando en cuando. La cumbre de esta trombosis narrativa es el encadenado de dos escenas de restaurante seguidas en las que el protagonista ni siquiera come nada, multiplicando la sensación de “escena tranquila para contar cosas”. Está bien según las reglas del thriller de espionaje, pero cuando se repiten los momentos de falsa contención, el ritmo lleva a la monotonía.

‘Tenet’, como seguramente hayas leído, lidia con muchos conceptos de ciencia ficción que van de objetos con tiempo invertido a otras tecnologías relacionadas con la modificación de la realidad, explicadas de forma que el espectador se atasca al intentar comprenderlo todo de una vez. Juega con conceptos tan abstractos que los propios personajes de la película no pueden comprender completamente lo que está sucediendo, porque la logística de la historia tiene ramificaciones de ciencia ficción dura, cuanto menos, intrincadas.

Y sí, las escenas de acción están muy bien, cuando hay grandes elementos como coches y grupos de gente en movimiento es un espectáculo asombroso digno de contemplar, pero en las peleas cuerpo a cuerpo, el film sigue mostrando las mismas carencias que el Nolan de la trilogía de Batman, que convertía los golpes en planos cerrados con la misma falta de esa energía cinética que llena sus diálogos científicos, que ha asesorado un Premio Nobel de Física.

Tenet: What's The Storyline Of Christopher Nolan's Tenet?

Hay maletines, objetos y planes que acabarán con el mundo, y conceptos como sobre la Tercera Guerra Mundial o el “algoritmo” tipo Teseracto que no contienen información de qué mueve a cada uno de ellos. Dan la impresión de Macguffin y no hay ningún problema con ello, pero a veces las motivaciones de personajes y corporaciones son como una capa de pintura puesta encima de una caja sin engranaje interno muy claro. Además, plantea preguntas sobre el libre albedrío y vivir la vida hacia adelante y hacia atrás, aunque se esfuerza por responderlas, Nolan está más interesado en postular a sus personajes como piezas de ajedrez.

HASTA LA VISTA, BABY: LA MÍSTICA DE LAS FRASES PREFABRICADAS… Sus peones repiten palabras y motivos como un mantra: “entropía”, “es mejor vivir en la ignorancia” y otras expresiones solemnes que hacen entrar al film en un complejo de anuncio de coche caro de dos horas y media. No porque cada escena esté construida a partir de señores con trajes de diseño conduciendo BMWs deportivos, yates o aviones de carga, sino porque cada explicación, cada motivación, tiene al final algún tipo de coda épica que resuena al típico eslogan de publicidad de producto para hombres muy seguros de sí mismos, que al final dicen “por eso elijo Hyundai”. La diferencia es que en ‘Tenet’ dicen cosa como “Soy el protagonista” o “vivimos en un mundo crepuscular”.

Carlos Boyero, sobre Tenet: "Para mi gusto es una tontería importante" | La  Ventana | La ventana del cine | Cadena SER

Y es que, lejos de que esos momentos de microépica tardoadolescente que parecen heredados del discurso final de ‘El caballero oscuro’ (The Dark Knight, 2008), lo que diferencia a ‘Tenet’ de otros films de Nolan es lo mal escrita que está. Lleno de líneas de diálogos portentosas y pretenciosas, la peor parte de la lleva el villano de Kenneth Branagh, obsesionado por demostrar que es un malvado tan sádico como leído, con tanta solemnidad postiza que llega a tocar lo involuntariamente hilarante en una escena en la que grita a su mujer “soy Dios”.

La pomposidad del texto contrasta con la autoconfianza en su propia genialidad, que a veces choca con la grandilocuencia y algunas frases de obra teatral de instituto que sirven como resumen de pequeñas obsesiones del autor, y aparecen a veces en las ideas menos apropiadas. Como el momento cuando, para hacer estrellar un avión sobre un edificio, se contrata específicamente para esa tarea a un personaje aparentemente musulmán. En serio, ¿Nolan?. Hay puntitos y detalles que dejan ver la patita reaccionaria que se dejaba ver en su trilogía de cómic.

EL CINE DEL FUTURO SE PARECE… AL DEL 2004: ‘Tenet’ está llena de fetichismo Bond y plagada de estampas como John David Washington conduciendo una lancha con la mujer del malo con los brazos extendidos. Una inclinación constante por la estética del thriller con testosterona elegante, con querencia por ser Michael Mann 3.0, pero coincidiendo más con un anuncio de perfume para hombre, como si pretendiera ser publicidad de la marca Hugo Boss y acabara oliendo un poco a Brummel. Hay algo anticuado en el corazón del film que no molesta, pero rema en contra de su supuesta revolución del cine.

Porque su ciencia ficción es absorbente e interesante, también relativamente original, pero sus postulados de causa y efecto no difieren mucho de algunos thrillers de acción con el mismo sabor de película comercial de los 2000 a la que se le han introducido conceptos hipertecnológicos o de viajes en el tiempo, realidades paralelas o visiones del futuro. Aunque más que acompañar a ‘Minority Report’ (2002), ‘Tenet’ juega en la liga de actioners como el protagonizado por el padre del protagonista, ‘Deja Vu’ (2006), e incluso ‘Next’ (2007) de Lee Tamahori, con Nicolas Cage.

*La extensión de una crítica no define su calidad. Hay críticas breves y críticas extensas que puede ser muy buenas o muy malas.

FUENTE: Espinof / Cinexplicación.

Tenet' is an "in-law" of 'Inception', says John David Washington as he  connects the films - Republic World

Comentarios:

*No puedo estar más de acuerdo con la crítica de Tenet. Soy un gran seguidor de la filmografía de Nolan e Interstellar es para mi su obra cumbre, seguida muy de cerca de Origen y Memento. Tenet me ha parecido incluso pretenciosa. Con un ritmo extraño que me llevaba a sentir que las escenas que se sucedían no tenían conexión. Con personajes secundarios irrelevantes. Para mi ha sido una decepción. De Nolan no espero que una peli sea simplemente “correcta”.

*Me ha parecido mala, una bobada importante que no llega a aburrir pero sí consigue que llegado el último acto ya no te importe lo más mínimo lo que estás bien. Creo que Nolan está falto de ideas y se está repitiendo a sí mismo en la que me parece una de sus peores películas, quizá la segunda peor, al nivel de The Dark Knight Rises no llega, es muy difícil volver a hacer algo tan malo.

*Es curioso que después de tantos años los críticos y mucha gente intente entender al dedillo el cine de Nolan que tiene tantos pliegues, Tenet no es perfecta, pero no lo necesita, la primera línea argumental se entiende mayormente bien, si es cierto que las siguiente líneas y subtramas son complejas y enrevesadas y más con el uso del tiempo, pero cumple sobradamente como espectáculo, buen ritmo, visualmente espectacular por momentos, música y efectos sonoros inmersivos… El problema es que a Nolan le pedimos la peli perfecta con todos los ingredientes, y eso no existe.

*Ya tenemos a otro Kubrick que rueda escenas fascinantes, que mezcla ideas cual filósofo pero que tienen muy poca vida.

*Tuve que rever Inception para decidirme si me quedo o no con Tenet. Al final así ha sido, aunque la película con Leonardo DiCaprio tiene un mayor peso emocional y los personajes de Tenet son puro cliché, he de decir que me ha parecido más espectacular y convincente la cinta de 2020.

*A mí ‘Tenet’ me ha parecido una película notable, original, arriesgada, endiabladamente entretenida, y un festival visual y sonoro como sólo una película de Nolan puede serlo hoy en día. Pero le pasa lo mismo que a ‘Dunkirk’ —también notable—, y es que carece de un motor emocional que lleve este blockbuster a algo más allá de lo cerebral y puramente sensitivo; es algo que no pasaba ni en su trilogía de Batman, ni en ‘Inception’ —estupendo Leonardo Dicaprio y muy bien armado su contexto—, ni en ‘Interstellar’ —maravilloso retrato de la relación paternofilial e inolvidables Matthew McConaughey y Jessica Chastain—. Lo más parecido a un motor emocional está reservado al pobre personaje femenino.

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