El origen de los Reyes Magos

Gerardo Di Fazio / infobae.

ANTIGÜEDAD JUDEOCRISTIANA: En el Antiguo Testamento tenemos muchas manifestaciones del Dios de Israel a los profetas: a Abrahán, Noé, Elías, Eliseo, etc. Pero sin duda la más famosa de todas es la manifestación de la divinidad por medio de la zarza ardiente a Moisés en el monte Sinaí. En el Nuevo Testamento, también habrá una serie de manifestaciones de la divinidad.

Pero, ¿qué significaba mago? Obviamente no tenía la connotación que este vocablo posee hoy día de sacar conejos de la galera. La palabra «mago», proviene del persa maguusha, que significa sacerdote. Llegó al griego como μάγος magos, plural: μάγοι, magoi, refiriéndose a una casta de sacerdotes persas o babilonios, que estudiaban las estrellas en su deseo de buscar a Dios. Del griego pasó al latín como magus, plural magi, /mágui/ de donde llegó al español mago. El sentido original de la palabra se refería a los sacerdotes medos y persas. En términos modernos se refiere a una especie de astrólogo, que eran los primitivos astrónomos. Estos sacerdotes presumiblemente pertenecían al zoroastrismo fueron considerados por los tres imperios persas como los guardianes del legado de Zaratustra.

Entonces si eran sacerdotes del zoroastrismo ¿de dónde proviene lo de reyes? En el texto bíblico no menciona jamás que lo fueran. Es por una yuxtaposición que realizó la Iglesia dado que provenían de la zona de la cual habla el salmo 72 (10 -11) que dice: “Los reyes de occidente y de las islas le pagarán tributo. Los reyes de Arabia y de Etiopía le ofrecerán regalos. Ante él se postrarán todos los reyes y le servirán todas las naciones”.

Entonces si eran sacerdotes del zoroastrismo ¿de dónde proviene lo de reyes? En el texto bíblico no menciona jamás que lo fueran. Es por una yuxtaposición que realizó la Iglesia dado que provenían de la zona de la cual habla el salmo 72 (10 -11) que dice: “Los reyes de occidente y de las islas le pagarán tributo. Los reyes de Arabia y de Etiopía le ofrecerán regalos. Ante él se postrarán todos los reyes y le servirán todas las naciones”.

Los nombres son además diferentes según la tradición siríaca: Larvandad, Gushnasaf y Hormisdas. Es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia) donde se lee por primera vez los nombres de los magos en forma pública y ellos están vestidos a la moda persa tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al niño en la rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar, que supuestamente equivalen en griego a Appellicon, Amerín y Damascón y en hebreo a Magalath, Serakin y Galgalath.

Veamos ahora, un poco sobre la iconografía de los magos de oriente. Es una de las más antiguas en el mundo artístico. En ocasiones viene a tomar parte del episodio de la Navidad. Y están incorporadas a la iconografía del pesebre. Como mencionamos más arriba, el pasaje de la adoración ya se representaba en las catacumbas romanas de santa Priscila donde puede verse a María en el extremo de la obra y a los tres magos llevando sus regalos sobre bandejas muy simples. El antecedente de esta representación está en las obras de la Roma antigua en que las personas del pueblo sometido llevan presentes al romano vencedor durante la ceremonia conocida como triunfo. En el siglo V cambia la disposición de la escena situando a María en el centro. En época bizantina aparece en la escena un ángel que lleva una estrella y uno de los Magos hace una genuflexión. En Occidente y durante la Edad Media se suele vestir a los Magos con manto real y con corona. Sus regalos van en recipientes lujosos que se suponen hechos de metales preciosos. En el siglo XIII es frecuente un modelo en el que el primer rey se arrodilla y el segundo mira al tercero para mostrarle la estrella. Los diseños fueron mutando según las regiones y las costumbres.

Pero los magos, ¿cuándo adquieren la fisonomía que hoy poseen? Como leímos las representaciones más antiguas no poseen ninguna distinción de raza entre ellos, recién en el S. XV, van apareciendo tal y como los conocemos hoy día. Melchor encarnará a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos. Y las tres edades de la vida: la ancianidad, la edad adulta y la juventud. En verdad es que todavía no se sabía de la existencia del continente americano ni el continente australiano ni el continente antártico. Es decir que nos faltaría tres reyes más para representar a todos los continentes.

¿Que ofrecieron a Jesús y por qué?: oro, incienso y mirra. Leemos en el texto del evangelio: “…Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.” Mateo 2,11.

Oro: El oro es el regalo que se da a los reyes, el metal más preciado, sirve para reconocer la realeza y grandeza de esa persona. La reina de Saba otorgo este regalo al rey Salomón: “Luego dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, mucha especiería y piedras preciosas. Nunca llegó tal cantidad de especias como la que dio la reina de Saba al rey Salomón.”1Reyes 10,10.

Incienso: el incienso en la biblia así como en la cultura hebrea y judía se usaba para ofrecérselo a Dios, se quemaba delante de Dios para ofrecer sacrificios, la Iglesia católica aún hoy lo sigue haciendo. Por tanto, es una prueba de la divinidad de Cristo, ofrecerle incienso, como a un auténtico Dios. El evangelista Mateo nos quiere decir que los magos reconocieron la divinidad del niño recién nacido y por eso le ofrecieron incienso, como sacrificio agradable a Dios: “Uno de ellos tomará un puñado de la flor de harina de la ofrenda, con su aceite y todo el incienso que está sobre la ofrenda, y lo hará arder sobre el altar como un memorial de olor grato a Dios.” Levítico 6,15.

Mirra: La mirra la usaban los judíos para embalsamar los cadáveres, pero también se usó como perfume para las personas y objetos. Es símbolo entonces de lo humano, de lo material, de lo carnal. Nos viene a enseñar que Cristo se hizo carne, humano, verdadero hombre, y murió por nosotros, por eso necesitó ser embalsamado con mirra. “También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de aloes, como cien libras.” Juan 19,39.

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