1991: un papel y una traición

The Jack Ryan Collection: Patriot Games/Clear and Present Danger/The H –  Retro Revolution Records

El origen de una rivalidad oculta en Hollywood…

Valeria Martínez

En 1991, Alec Baldwin estaba subiendo a la cresta de la ola gracias a su película junto a Sean Connery y otras bien recibidas como Miami Blues (1990) o Éxito a cualquier precio (1992). Fue la época en que tuvo la oportunidad de subirse al paraíso de los héroes masculinos de la gran pantalla, pero si observamos su filmografía, fue como si de repente se quedara a medio camino, y quien sabe, quizás por culpa de Harrison Ford. Teniendo en cuenta la gran película que fue Juego de Patriotas –aunque con un aire muy diferente a la maravilla visual que fue A la caza del Octubre rojo- y el éxito de taquilla conjunto (la primera hizo $178 millones mundiales en 1992 y la segunda, Peligro inminente, $215.9 millones en 1994) no es de extrañar que sus palabras parezcan haber anidar tanto rencor con el paso de los años. Además, Ford fue una pieza clave a la hora de cambiar el aire más vulnerable pero de agente efectivo que transmite en sus dos películas, dándoles ese aire añadido de superioridad cinematográfica fruto de su presencia.

A su vez, ninguna de las películas que Alec protagonizó durante aquellos años lograron igualar su ganancia. Mientras Harrison triunfaba como el nuevo Jack Ryan, esa ola que Alec remontaba a comienzos de la década de repente se quedaba en espuma con producciones mal recibidas como La huida (1994) con Kim Basinger, Malicia (1995) con Nicole Kidman, o su intento frustrado de entrar en el cine de superhéroes con La sombra (1994), uno de sus peores batacazos.

De esta manera, si bien siempre ha mantenido su lugar en Hollywood, nunca llegó a la altura comercial de Harrison Ford. Es decir, me cuesta imaginar que haya habido algún papel donde él haya sido una opción imprescindible e irresistible como es Ford.

Why Alec Baldwin Doesn't Like Harrison Ford - CINEMABLEND

Alec Baldwin había interpretado a Jack Ryan en La caza al Octubre Rojo, una adaptación con tal éxito de crítica y taquilla que enseguida comenzaron a desarrollar la idea para la secuela. El director de la primera película, JohnMcTiernan, estaba a bordo, al igual que Alec y el guionista original, John Milius. La idea era continuar la historia con la adaptación de la siguiente novela, Peligro inminente, pero entonces el estudio cambió de idea. Querían continuar con Juego de Patriotas -aunque cronológicamente la trama transcurría antes de La caza al Octubre Rojo- sin embargo ni al director ni su protagonista les convencía. La historia colocaba al Ejército Republicano Irlandés (IRA) como los villanos de turno, y aunque ninguno de los dos es simpatizante, sí tienen ascendencia irlandesa y no se sentían cómodos echando tierra sobre su legado familiar (hasta la hija de Alec con Kim Basinger se llama Ireland). Según contó McTiernan, rogaron al estudio que mantuvieran el plan original dado que el guion de La caza al Octubre Rojo era mucho mejor”, sin embargo uno de los productores tenía los derechos de Juego de Patriotas haciendo que su participación y decisión sobre la saga fuera mayor.

Por aquel entonces se explicó oficialmente que Harrison Ford tomaba el lugar del actor original, acusando al compromiso que tenía Alec Baldwin con la obra Un tranvía llamado deseo en Broadway. Sin embargo, diez años más tarde el actor no pudo guardar más su secreto y contó su verdad. Una llena de rencor.

Alec Baldwin SLAMS Harrison Ford as 'scrawny little man' in memoir | Books  | Entertainment | Express.co.uk

Baldwin, hoy de 63 años, reveló su versión en un blog de Huffington Post de 2011. Sin nombrar a Harrison Ford, compartió que John McTiernan lo llamó varias veces en una ocasión cuando el actor se encontraba viajando a ver a su madre, recientemente diagnosticada con cáncer de pecho. En las llamadas le confesó que llevaba varios meses negociando la participación de Harrison Ford en la secuela porque Paramount “le debía una gran suma de dinero” al actor por el proyecto que habían cancelado previamente, y “que para aliviar la deuda pusieron a alguien con mayor fuerza en la taquilla que yo en el papel”.

“Hubo una gran cantidad de intrigas para lograr eliminar a Alec de ese papel” dijo John McTiernan vía Indiewire, quien también fue reemplazado por Phillip Noyce.

Cuenta que se quedó sin habla porque no solo él mismo se encontraba negociando el papel con el estudio, sino que no tenía idea que estaban haciéndolo también con otro actor al mismo tiempo. Revela que decidió optar por Un tranvía llamado deseo al descubrir que un ejecutivo del estudio llamado David Kirkpatrick quería cerrar un contrato con fechas abiertas, sin serle sincero y, en el camino, perder la oportunidad de protagonizar “una de las mejores obras del teatro americano”.

Aunque en aquel artículo, Alec Baldwin no nombraba al actor por su nombre, es evidente que se trataba de Harrison Ford, quien finalmente terminó protagonizando la película y otra secuela más. Y si bien David Kirkpatrick respondió al actor en su propio blog citando que el problema fue falta de confianza mutua, Baldwin fue más lejos unos años más tarde.

En sus memorias publicadas en 2017, Nevertheless, lanzó la culpa directamente a Harrison Ford. En sus páginas escribe que cuando el intérprete de Indiana Jones se acercó al director John McTiernan en busca del papel, éste le preguntó si sabía que Paramount estaba negociando el regreso de Baldwin. “La respuesta de Ford, según John, fue ‘que le den’” escribió en su libro.

FUENTE: Yahoo!

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