Ad Astra: decepción estelar

No pudieron, ni con director neoyorquino…

Javier Betancourt / Proceso

En un futuro más lejano de lo que anuncia Ad Astra (pues ya la Luna y Marte se hallan colonizados), el astronauta Roy McBride (Brad Pitt) debe viajar hasta el final del sistema solar para enfrentarse con el comandante de la misión Lima (Tommy Lee Jones), aparentemente aún vivo, estacionado cerca de Neptuno, que amenaza con destruir la vida en la Tierra. Además de lo peligroso de la misión, existe el inconveniente de que el villano es el padre de Roy.

En esta cinta de James Gray abundan citas a influencias sin que Ad Astra (Estados Unidos, 2019) se reduzca o quede como la adaptación de alguna de ellas, desde El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad (y por lo tanto Apocalypse Now, de Coppola), 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick hasta la confección de poemas Vida en Marte, de Tracy Smith o canciones de David Bowie. Pero lo que se impone, como en todas las películas de Gray, desde Pequeña Odessa (1994) hasta Z, la ciudad perdida (2016), es el tema de la familia.

La fotografía del famoso Hoyte van Hoytema condesciende un tanto con los códigos de la ciencia ficción: automatización robotizada, interiores ultramodernos que requiere el modo de vida de ese futuro, ambientes y espectros de luz de acuerdo con el planeta (luz negra y plateada en la Luna, rojo y naranja en Marte), sin insistir mucho, Gray reduce al mínimo las escenas en interiores para concentrarse en el interior de naves y laboratorios; su propósito, aclara, era hacer una película sobre el espacio lo más realista posible porque, fuera de la Tierra, todo es inhóspito.

Pero la ciencia ficción, al diseñar su propio universo, difícilmente puede aspirar a la realidad común, pues a lo que el director llama realismo es a la claustrofobia, la incomodidad y soledad del astronauta; así la cámara se concentra en el rostro atribulado del protagonista, entrenado para controlarse, de ahí el constante reporte de autoevaluación emocional que exige el alto mando y que sirve para explicarle al público la historia y el proceso psicológico de Roy. La voz en off del actor, herencia de la narración que establece Coppola con Martin Sheen en Apocalypse Now, refuerza el diálogo interno.

La narrativa de Ad Astra es una línea recta del enfrentamiento entre padre e hijo, autoridad y búsqueda de identidad, y el director no se aleja ni un centímetro de ese eje. El título significa obviamente, hacia las estrellas; pero se deriva de un dicho en latín, per aspera ad astra, que expresa el camino del esfuerzo hacia el triunfo.

Porque el conflicto de identidad de Roy, de su ser, se asocia al destino y a la existencia de la humanidad; así, Ad Astra podría definirse como un relato metafísico (en la tradición del género, como Solaris o 2001). James Gray involucra al planeta Tierra, al universo, con un destino personal, la gigantesca maquinaria de ciencia ficción queda a su servicio, como metáfora, fascinante, pero quizá decepcionante para los amantes del género.

Ver también:

GUASÓN, EL PAYASO DEL CRIMEN: Algunos están hartos de las películas basadas en cómics llenas de acción, explosiones y efectos especiales. Sin embargo, después de ver la película Joker, podemos decir que estamos ante una nueva manera de hacer cine de superhéroes.

ROMA: LA DECADENCIA DE UN CINEASTA. Con Roma, Cuarón ha dado un paso en falso, pero como lo están encumbrando tanto, próximamente la caída será más fuerte: se avecina una gran decepción, solo que quizá lo noten hasta el próximo año. Otro detalle que me molesta que reciba todo el apoyo oficial, cuando en su momento, Cuarón no hizo NADA por la cultura mexicana. ¿Y cómo autorizaron ese proyecto? ¿Quién lo financió? ¿Qué permisos les dieron? Porque ahí las autoridades capitalinas (encargadas de la cultura) estarían siendo cómplices. Estaba el duro (y crudo) antecedente de Amores Perros, de Iñárritu.

CUARÓN ADMITE QUE NO SABE LO QUE HACÍA: “Parte del asunto es que Roma era la primera película de la que no sabía qué iba a salir”. Y añade el (desvergonzado) realizador mexicano: “Es la primera película en la que no hablo con nadie porque la herramienta era mi propia memoria (?), fueron meses y meses de indagar en mis memorias, luego cotejarlas y compartirlas con mi nana…”

X-FILES: LAS HORRENDAS TEMPORADAS. Confieso que yo no entendí de qué iba la serie Californication (un escritor fracasado a causa de los vicios de Hollywood y su star-system); cuando ví a Mulder ahí todo echado… me dolió tanto como fan (incluso que el protagonista se fuera a otras series y películas, deleznables, por cierto), que me quedó claro que XFiles nunca iba a ser lo mismo.

XFILES CON FOTOGRAFÍA DE NETFLIX… Caray, antes la serie era vanguardista, un referente; ahora XFiles sigue otras modas, otras tendencias.

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