Luces y sombras de Evo Morales

Lamentablemente, el caso boliviano es otro ejemplo del desgaste del poder y la fragilidad democrática latinoamericana…

Carlos Tello / Carolina Rivera / Sergio Sarmiento

EL PROTEGIDO DE LA 4T, TODO UN ROCKSTAR DE LA IZQUIERDA MEXICANA: Legisladores y miembros del gabinete de AMLO acudieron hasta el primer cuadro de la capital del país para conocer al ex mandatario boliviano, quien llegó al museo poco antes de las 10 de la mañana, resguardado por una escolta militar que viajaba en 4 camionetas y por una docena de elementos de seguridad que permanecieron a su lado en este momento.

Los primeros en llegar fueron los integrantes del Congreso, quienes tuvieron que esperar por más de una hora a que Morales llegara al lugar para conocer de viva voz los acontecimientos que lo obligaron a salir del país.

En tanto, los medios de comunicación esperaban al ex mandatario, quien citó a una conferencia de prensa luego de la autoproclamación de Jeanine Áñez como presidenta interina de Bolivia. Y en la reunión con la prensa mexicana siguió el trato de camaradería, pues hasta las preguntas eran antecedidas por un “compañero Evo Morales”.

La narrativa de los hechos y logros durante 14 años así como una apretada agenda, apenas permitieron un par de preguntas de la prensa —en lugar de las 10 previstas— y el sudamericano salió precipitadamente.

Así, poco después de la 1 de la tarde, el ex mandatario abandonó el palacio virreinal para dirigirse hasta el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde fue reconocido como un huésped distinguido de la Ciudad de México.

HUMILDES ORÍGENES DEL DIRIGENTE OBRERO: Proveniente el sindicato de productores, donde a fines de los años 80 encabezó un movimiento de resistencia a la política de erradicación de la coca, financiada por Estados Unidos. En 1994, Evo Morales fue arrestado por una manifestación: se sabe que hizo una huelga de hambre que lo volvió conocido en el país.

Así, Evo Morales no dejaría de evocar, en los años por venir, su biografía, que le serviría como base identitaria en su carrera política. Ya presidente hizo construir, para glorificar su historia personal, un museo que costó más de 7 millones de dólares, el más grande de Bolivia.  Sus adversarios lo comenzaron a llamar Ego Morales.

DESTELLOS DEMOCRÁTICOS: En 1997, Evo Morales fue diputado por el Movimiento al Socialismo (MAS) y en 2001 fue designado candidato en la elección de la Presidencia. Tras perder entonces, triunfó después, para asumir en 2006 la presidencia de su país. Impulsó un programa de nacionalizaciones, sobre todo en el sector de los hidrocarburos, con los que financió un ambicioso programa social en Bolivia. Se sabe que redujo la pobreza extrema, que pasó de 36% de la población en 2006 a solo 17% en 2018. También redujo la desigualdad, que bajó de 060 en 2005 a 0.47 en 2016, medida por el índice Gini. La economía creció durante esos años a una tasa superior a 5% y el PIB por persona se multiplicó por 2 entre 2005 y 2013. En la elección de 2009, Evo Morales triunfó con cerca de dos tercios de los votos.

Pero el éxito lo desorientó: en lo personal (junto al museo que se dedicó a sí mismo, compró un avión presidencial de 38 millones de dólares y construyó un palacio presidencial de 29 pisos) y en lo político (hizo modificar la ley para poder ser presidente una vez más, contra lo que postula la Constitución).

Ahora la izquierda mexicana justifica la “caída del sistema” en Bolivia… y con Bartlett.

EL CREPÚSCULO DEL ÍDOLO BOLIVANO: Si bien Evo Morales ganó la elección y volvió a ser presidente, pronto empezó a perder el apoyo que tenía entre el pueblo. En 2016 fue derrotado en el referendo que proponía reformar de nuevo la Constitución para ser elegible un cuarto mandato, resultado que rechazó con el argumento de que sus derechos humanos serían violados si no podía postularse en 2019. Aun cuando fue apoyado por el Tribunal Constitucional de Bolivia, que tenía bajo control, la oposición condenó la violación del referendo.

El 20 de octubre, durante las elecciones al ser claro que no tendría la mayoría en primera vuelta, el sistema permaneció “caído” durante 24 horas, tras lo cual Evo fue declarado vencedor. El fraude fue condenado por los observadores. Estallaron las protestas, pero la policía decidió no reprimirlas, hasta que los colaboradores de Evo Morales comenzaron a dimitir (alcaldes, diputados, gobernadores, ministros). El 10 de noviembre, la Central Obrera Boliviana, el sindicato más grande del país (su aliado más importante), le dio la espalda: le pidió “renunciar si es necesario”. Poco después, el ejército (al que Evo Morales privilegió) le retiró su apoyo, le sugirió incluso: “que renuncie”.

FUENTE: Proceso / Vanguardia / Milenio

Ver también:

AMLO SOLO ATIENDE AL 10% DE NINIs:

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